9. QUEDATE CON LO QUE GANAS, PAGA POR LO QUE USAS

Es mejor pagar una pequeña cantidad de la renta de su parcela de tierra que pagar una gran cantidad de impuesto sobre la renta [del trabajo] y tributación indirecta.
– Político australiano Clyde Cameron (1913- 2008)


Pocas personas disfrutan leyendo sobre impuestos, y es, probablemente cierto, que aún menos de esas personas disfruten pagándolos. La mayoría de nosotros tenemos buenas razones para no querer pagar impuestos: muy menudo, los impuestos toman porciones significativas de la riqueza que hemos creado a través de nuestros propios esfuerzos. Para muchos de nosotros, los impuestos limitan nuestra capacidad de hacer nuestra mejor contribución a la sociedad; a menudo parecen ahogar nuestra
aspiraciones materiales e intelectuales. Los sistemas tributarios son esencialmente los mecanismos por los que las sociedades deciden qué gente tiene que compartir con los demás lo que han generado frente a los que pueden guardárselo para ellos mismos, y hacen cumplir a las sociedades estos mecanismos sobre miles de millones de personas todos los días. Dado que los sistemas fiscales desempeñan un importante papel en la vida, echemos un vistazo más de cerca a los impuestos y veamos que alternativas existen.

Como vamos a descubrir en este capítulo, las sociedades que comparten los dones de la naturaleza no necesitan subir los impuestos. Las sociedades contemporáneas  se ven obligadas a gravar las contribuciones que la gente hace a sus comunidades locales debido a que la propiedad de la tierra

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hace que las personas extraigan recursos sociales de manera continuada,recursos sociales que deben ser repuestos periódicamente. Si en vez de eso, compartiésemos el valor de la tierra los unos con los otros, ya no requeriríamos de impuestos para reponer los recursos sociales.

Echemos un vistazo a varios rasgos que todos los sistemas de ingresos públicos necesitan cumplir con el fin de funcionar armónicamente. En “The Ultimate Tax Reform: Public Revenue from Land Rents,” Foldvary recomienda cinco rasgos esenciales. Según Foldvary, las fuentes de ingresos públicos tienen que ser:

1. Eficientes
2. Sencillas
3. Transparentes
4. Justas
5. Suficientes

A la luz de esto, vamos a examinar si las contribuciones de tierras tienen el potencial de reemplazar a los impuestos convencionales y ver si pueden cumplir los cinco requisitos.

MEDIA 9- 1: LA REFORMA TRIBUTARIA DEFINITIVA: INGRESOS PÚBLICOS PROVENIENTES DEL ALQUILER DE TIERRAS

En este trabajo, el economista Fred Foldvary toma una mirada más cercana a las contribuciones de tierra y sus implicaciones para la sociedad.

http://unitism.co/ultimatereform

Con el fin de ser eficiente (el primero de nuestros criterios), la recaudación pública  de ingresos afectaría a la producción y el

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consumo sólo mínimamente, y ni eso. (51) Los términos pérdida neta y exceso de carga se utilizan en economía para describir la efectos negativos que crean los impuestos sobre las actividades de producción y consumo: debido a que los impuestos a la producción y al consumo (como el impuesto sobre la renta, nómina y ventas) aumentan los precios de los bienes y servicios, tenemos que producir más bienes y servicios en general, a la par que disfrutamos menos de ellos. Estos impuestos drenan recursos de donde más se necesitan, pero no se usan de la forma más eficiente en otros lugares.

El impuesto sobre la nómina, por ejemplo, castiga a las empresas y emprendedores por la creación de empleos para la economía, mientras que los impuestos al consumo, tales como impuestos sobre las ventas desalientan el acceso a los bienes que tal vez son muy necesarios; los impuestos a las ganancias des capital disuaden de invertir a los inversores, mientras que los impuestos de propiedad sobre edificios desalientan la creación de vivienda asequible e inhiben el embellecimiento de los barrios. En resumen, nuestro sistema fiscal actual es en muchos aspectos una propuesta de “perder-perder”. (n.trad. propuesta mala para todos).

Pero ¿qué pasaría si compartimos la tierra en su lugar? Las contribuciones de tierras comunitarias son pagos por el uso de tierra. Un sistema basado en las contribuciones de tierra no dañaría la producción o el consumo porque la gente  seguiría utilizando la tierra para producir y consumir, salvo que ahora utilizarían únicamente la cantidad de tierra que en realidad necesitan. Dado que las contribuciones de tierra animan a la gente a utilizar la tierra de manera eficiente, no hacen dismimuir la rentabilidad de la empresa productiva, siempre y cuando la tierra se utilice bien;  las contribuciones de tierra no causan pérdida netas y,  por lo tanto, son altamente eficientes.

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Hagamos una pausa por un momento para imaginar un mundo en el que usted y yo no tengamos que pagar impuestos y en su lugar, simplemente paguemos una contribución comunitaria por el uso de tierra:

• Si usted es un empleado, imagine lo que podría ser si su salario final que se lleva a su hogar fuera exactamente el salario bruto que está escrito en su nómina, no el salario neto. Sus ingresos personales aumentarían sustancialmente sin el pago de impuestos a la renta. Y al dejar de ser acaparada la tierra, el desempleo involuntario podría convertirse mayoritariamente en una cosa del pasado.

• Como consumidor, imagine un mundo en el que ya no tenga que pagar ningún impuestos a lasventas o al valor agregado (IVA). Usted podría comprar más por menos.

• Si usted es propietario de un negocio, imagine cómo sería su vida si su negocio no tuviese que pagar impuestos sobre las nóminas. Los empleados le costarían menos, e incluso usted podría ser capaz de contratar más empleados y aumentar su rentabilidad al mismo tiempo.

• Si usted es un accionista, piense en cómo sus fondos aumentarían con la eliminación del Impuesto sobre Sociedades.

• Si usted inversor y posee títulos o valores, fondos de mutuas, o un fondo de pensiones, considere los

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beneficios de no tener que pagar impuestos sobre su ganancias de capital. Y dado que las empresas que usted posee tampoco tendrían que pagar impuestos a las nómina, ventas, ganancias de capital o impuesto sobre sociedades, el valor de su cartera de negocios es probable que creciese de manera significativa.

• Si es usted propietario de una casa, imagine no tener a pagar más un solo impuesto sobre la propiedad. Usted seguiría pagando por la tierra que utiliza, pero esa cantidad nunca sería mayor que lo que  es la tierra vale en realidad para usted. En otras palabras, sería como si usted es dueño de su casa, pero está alquilando la tierra a una tasa de mercado con descuento. Los ahorros en los que incurriría tras la eliminación de todos los demás impuestos compensarían más que probablemente las aportaciones periódicas de tierras que se aplicarían al valor de ubicación de su propiedad . Pero ¿y si el valor de la ubicación de su hogar aumenta y ya no puede darse el lujo de hacer la contribución de tierra a su comunidad local como resultado de ese aumento? Un aumento del valor de la ubicación significa que su comunidad tiene más que ofrecer, y usted, como un miembro de su comunidad local, se beneficia. En el improbable caso de que usted no se beneficie del presente incremento de la riqueza en su comunidad local y no sea capaz de hacer las contribuciones de tierras suficientes a su

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comunidad, puede acumular gravámenes sobre la tierra hasta que transfiera la propiedad o muera, como se hace comúnmente hoy con los impuestos a los bienes raíces. La mejor manera de prevenir que esto suceda sería que su comunidad le ofrecezca una Renta Básica Universal. Hablaremos más sobre la  Renta Básica Universal en el capítulo 11, Vivienda Asequible.

• Si usted es un potencial comprador, probablemente usted tendría más dinero para comprar una propiedad (como resultado de los puntos antes mencionados), y la propiedad sería probablemente más asequible.

• Si usted es propietario de una casa retirado sin ningún ingreso excepto seguridad social, aún seguiría estando mejor que los otros incontables jubilados que tienen que alquilar tierras y casas durante sus años de jubilación. Además, los alimentos y otros bienes costarían menos porque no estarían gravadas con impuestos. Y si las comunidades instituyesen una Renta Básica Universal, los jubilados no tendrían que preocuparse en absoluto.

• Si usted es un agricultor, usted pagaría una contribución de tierra por la tierra bajo su cuidado. Su contribución tierras de cultivo  nunca sería mayor que el valor de alquiler de la tierra no mejorada,

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y si se utiliza de manera eficiente y productiva, la tierra produciría siempre  un excedente. Como administrador de esta tierra, usted conservaría todos los derechos existentes para el uso de la tierra en cualquiera las maneras permitidas por la ley.

• Las únicas personas que terminarían pagando más dinero son aquellos que utilizan la tierra de manera ineficiente o aquellos que buscan sacar provecho de ella directamente. Los bancos, promotores inmobiliarios, industrias de la minería y otras industrias extractivas que por lo general toman más que su justa parte y se verían obligados a aceptar márgenes de beneficios más razonables.

¿Le parece que estos puntos suenan demasiado bien para ser verdad? Pues son tal cual. Estamos tan acostumbrados a nuestra realidad actual, que esta realidad potencial suena demasiado irrealista -pero sólo suena de esa manera, ya que no existe en este momento, no porque no se pueda lograr. “Siempre parece imposible hasta que se hace” dijo Nelson Mandela una vez. Ahora mismo, nuestras economías son sumamente ineficientes y estamos destruyendo la naturaleza en el proceso, por lo que la posibilidad de abundancia material para todo el mundo en un sistema sostenible suena como un sueño imposible. Sin embargo, si nos detenemos y permitir que se produzcan actividades constructivas en el contexto adecuado, nuestra sociedad puede experimentar de forma natural este tipo de abundancia.

El exceso de carga que surge de nuestra mala asignación de los recursos creados a través de nuestro sistema fiscal actual se encuentra en el

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corazón de muchos debates políticos contemporáneos; siempre que personas abogan por un gobierno pequeño o una reforma del sistema fiscal, la intención es por lo general para ver una disminución en la pérdida de eficiencia de la economía con el fin de hacer que la economía en general sea más eficiente. El razonamiento es que si el gobierno gasta menos, no tendrá que recaudar tanto dinero a través de impuestos, lo que la experiencia convencional nos dice, tiende a sostener la economía. Y a pesar de que una disminución en la exceso de carga de la economía se puede lograr a través de una reducción en diversos impuestos, se puede hacer mucho más eficazmente, con mucha mayor ganancia y mucho menor coste, a través de un simple cambio de los impuestos hacia un sistema que permita que nosotros compartamos los dones de la naturaleza.
Foldvary recomienda que las contribuciones de tierra constituyan entorno al 80 por ciento del valor de la renta de la tierra; por lo general es bueno dejar algún beneficio para los propietarios de viviendas y  los usuarios de tierras ya que esta práctica permite espacio para errores de evaluación y también permite que el mercado inmobiliario real funcione de más manera optimizada. Si una parcela de tierra podría ser arrendada por alrededor de 6,000$ al año, la propiedad le costaría alrededor de 4.800$ al año al usuario de la tierra utilizarla ( 4800$ es el 80 por ciento de 6.000$). La buena noticia es que debido a que este pedazo de tierra ahora tiene un coste de $ 4.800$ al año, su precio de venta cae en relación a su precio de arrendamiento. Mientras que la tierra previamente podría haber sido vendida por 150,000$, ahora podría venderse por sólo 40.000$ (más información sobre cómo las contribuciones de tierra comunitaria influyen en el valor de las propiedades serán proporcionada en el Apéndice). Estas contribuciones de tierras sólo se aplican
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a la tierra. Los impuestos de propiedad no son comparables a las contribuciones de tierra debido a que una contribución de tierra no se aplica al valor total de la propiedad si la propiedad tiene mejoras tales como edificios; sólo se aplica al valor de la tierra subyacente, que de esta manera es compartida. (52)
Nuestro segundo criterio es la simplicidad. Los sistemas de ingresos públicos
tienen que ser simples para ser beneficiosos. ¿Cómo podemos esperar que la gente viva vidas abundantes cuando gran parte de su tiempo lo dedican a la preparación de declaraciones de impuestos que se comen tiempo que podrían haber asignado a
actividades de trabajo, la familia o el ocio? Las declaraciones de impuestos en Estados Unidos, por ejemplo, son cualquier cosa menos simples: El Servicio del Defensor del Contribuyente, una rama del Servicio de Impuestos Internos (IRS), estima en su Informe Anual 2010 al Congreso que los contribuyentes de Estados Unidos y empresas gastan unos 6100 millones de horas en presentar sus impuestos cada año. Si todas estas horas fueron subcontratadas, se podría proporcionar empleo a tiempo completo durante un año entero a alrededor de tres millones de trabajadores. (53) Además, el coste de cumplimiento tributario en los EE.UU. se estima en 163 mil millones de dólares, que es el 11 por ciento de los ingresos totales del impuesto de la renta. (54)  Si el cumplimiento tributario fuese una industria, sería una de las industrias más grandes de Estados Unidos. (55) El Código de impuestos del IRS en sí ha crecido tanto, que su longitud no puede determinarse de manera uniforme. En su Informe Anual de 2010, el Servicio del Defensor del Contribuyente estima que el código de los impuestos  contiene alrededor de 3,8 millones de palabras; si se imprimen en papel de tamaño carta estándar de EE.UU, requeriría aproximadamente 15.200 páginas. La complejidad en un sistema fiscal desperdicia innecesariamente la riqueza sin proporcionar ningún beneficio de compensación ya sea al
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contribuyente o al gobierno. Una vez más nos damos cuenta de que nuestro sistema tributario actual cae lamentablemente bajo: No es sólo es ineficiente sino también innecesariamente complejo.
Pero ¿qué pasa con las contribuciones de tierras comunitarias? Las contribuciones de Tierra  son relativamente simples por la razón obvia de que están sujetas a un valor fijo; basadas ​​en el valor del mercado del alquiler de la tierra que debe ser evaluado, al menos, una vez al año. Tampoco tienen deducciones y tienen poca burocracia adjunta. En su obra “The Ultimate Tax
Reform,” Foldvary escribe que con contribuciones de tierras
“Ya no habría auditoría fiscal alguna. No Habría mantenimiento de registros de impuestos. En su
lugar, usted recibiría una factura mensual, como las que recibe de servicios varios. Sólo tendría que pagar la factura o se la cobrarían automáticamente de alguna cuenta financiera. Al mismo tiempo, el Gobierno evitaría el alto coste de procesamiento de cuentas complejas y mantener registros de impuestos individuales. Sólo sería necesario mantener registros de bienes raíces y evaluar los valores de la tierra, cosa que ya se hace con fines a recaudar impuestos a la propiedad hoy en día”.
Aunque los críticos a veces afirman que una tasación precisa del valor de la tierra es difícil, hay varios métodos estándar efectivos. Los peritos tasadores inmobiliarios profesionales separan habitualmente los valores de la tierra de los valores de las construcciones a efectos de seguros contra incendios, entre otras razones. En contraste con las tasaciones para los impuestos de propiedad, donde el perito tasador necesita entrar en la propiedad para inspeccionar los diferentes edificios y determinar su valor, las tasaciones de valor de la tierra no son intrusivas ya que generalmente no es necesaria inspección del suelo in situ.
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Las cifras recogidas de las ventas de propiedades  -junto con los datos de ventas de tierra vacante y los datos de arrendamiento de bienes raíces comercialespueden ponerse en modelos informatizados a través de los cuales los tasadores puedan determinar los valores de la tierra de cada ubicación general; contrario a los valores de la propiedad, que están fuertemente influenciados por el valor de los edificios individuales presentes, el valor de la tierra por lo general varía ligeramente de una parcela vecina a otra. Foldvary recomienda que el servicio informatizado de mapeo se implemente de tal manera que “destaque las tendencias a largo plazo en lugar de las fluctuaciones en los valores de la tierra año a año”.
MEDIA 9- 2: UN MODELO INFORMATIZADO DE LOS VALORES DE LA TIERRA
En este video, Gabriel Ahlfeldt, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de Londres, presenta los datos históricos de los valores de la tierra de Chicago en un  conjunto espacio-temporal único, y proporciona información sobre los cambios en la estructura espacial de la ciudad.
Cualquier sistema de ingresos públicos eficaz también tiene que ser transparente– nuestro tercer criterio- con el fin de hacerlo más innatamente seguro frente al abuso, la corrupción y la interferencia injustificada del gobierno. Dado que los registros de impuestos revelan información financiera personal, cualquier sistema de impuestos sobre la renta potencialmente puede conducir a la exposición pública injustificada de datos o a los abusos del gobierno. Las cuotas de contribución de tierra, por el contrario, nonecesitan ser escondidas de la vista pública, ya que no revelan
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información financiera privada; las contribuciones de la tierra se basarán enteramente en el registro de la propiedad, que ya está disponible públicamente.
Por otra parte, dado que los datos de valor de la tierra serán públicos, los usuarios de tierras podrán comparar el valor de tasado de arrendamiento de sus tierras con los valores tasados de los arrendamientos de la de sus vecinos; esta práctica minimiza eficazmente el potencial para el abuso y la corrupción gubernamental. Si los usuarios de la tierra sientiesen que el valor de la renta de la tierra tasada que utilizan es demasiado grande, podrán apelar a una comisión local de tasación de la tierra, de la misma forma que los propietarios de hoy en día pueden apelar sus impuestos de propiedad a las juntas de tasación de impuestos de propiedad.
Además de eficiente, simple y transparente, un sistema de ingresos públicos debe también ser justo con el fin de ser realmente eficaz. Si el sistema no es fundamentalmente justo y equitativo, será inevitable crear una amplia variedad de problemas a los cuales hacer frente es difícil y que costan a la sociedad enormes cantidades de recursos desperdiciados. Una de las formas más frecuentes de los impuestos en vigor hoy en día son los llamados impuestos a la renta progresiva -un impuesto por el que los ricos pagan un mayor porcentaje de impuestos sobre sus ingresos que los menos ricos. Aunque este impuesto pueda parecer justo, sobre todo desde la perspectiva de los que viven con ingresos inferiores, el impuesto a la renta progresiva no es un impuesto justo en absoluto.
Los ingresos públicos pagan una amplia variedad de servicios públicos, incluyendo infraestructuras, policía y protección contra incendios y la educación pública. Los servicios públicos proporcionan beneficios reales y tangibles para la sociedad, beneficios que son locales a las áreas que
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que dan servicio; en otras palabras, muchos servicios públicos añaden valor a los vecindarios, lo que es realmente sólo otra forma de decir que agregan valor a la tierra. Por ejemplo, los agentes inmobiliarios de bienes raíces saben que las propiedades en barrios con buenos  sistemas públicos escolares y mejores opciones de transporte público tienden a ser más caros que los inmuebles en los barrios con las escuelas de menor calidad o que no tienen buen acceso al transporte público. Y puesto que los ingresos públicos pagan estos servicios públicos, en última instancia, terminan aumentando el valor de la tierra y por lo tanto recompensan a aquellos que poseen la propiedad (los ricos) en detrimento de los que no lo hacen (los menos pudientes). Cualquier impuesto que pague los servicios públicos sin obtener ingresos de los aumentos del valor de la tierra es fundamentalmente injusto.
En 2006, Fred Harrison -el economista ya mencionado que escribió sobre el Ciclo  de dieciocho años de los bienes raíces- afirmaba en su libro Ricardo’s Law: House Prices and the Great Tax Clawback Scam que los propietarios (tomados como un todo) son capaces de recuperar por lo general los pagos de impuestos sobre los ingresos acumulados a través de las ganancias alcanzadas fruto del valor de la tierra, mientras que los inquilinos son penalizados económicamente a través de los impuestos a sus ingresos. (56) Harrison continúa con la reivindicación de que por lo tanto, incluso el impuesto sobre la renta progresivo es un gran estafa orquestada por la cual los pobres son efectivamente obligados a subsidiar el estilo de vida de los ricos.
Ya sea que pensemos que nuestro sistema de impuestos a la renta se ha aplicado intencionalmente para servir a los intereses de los ricos a expensas de los pobres, o ya sea que
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atribuyamos nuestra situación presente a la mera ignorancia por parte de los que establecen y perpetuan el sistema, está claro que nuestro sistema tributario actual es inherentemente injusto.
MEDIA 9- 3: LA LEY DE RICARDO: EL PRECIO DE LA VIVIENDA Y LA GRAN ESTAFA  DE LA RECUPERACIÓN DE DINERO DE LOS IMPUESTOS YA GASTADO
Vídeo de introducción a la Ley del libro: Ricardo’s Law: House Prices
and the Great Tax Clawback Scam
por Fred Harrison. La Ley de
Ricardo orienta a legisladores, analistas políticos y reformadores sociales hacia un modelo de las finanzas públicas que es justo y capaz de entregar prosperidad para todos.
Las contribuciones de tierras comunitarias son económicamente justas porque simplemente recuperan lo que desde un inicio nunca perteneció exclusivamente a los individuos. Se basan en el principio del beneficio, de acuerdo a Foldvary, ya que reembolsan a las comunidades por los beneficios que ciertos usuarios  de tierra reciben de usar tierra en ciertos lugares. Dado que los servicios públicos proporcionan beneficios en un área determinada, los aportes de tierras comunitarias, recirculan efectivamente el valor de estos beneficios nuevamente al erario público. En otras palabras, con las contribuciones de tierras comunitarias pagamos por lo que recibimos.
Las contribuciones de tierras comunitarias tienen otros beneficios que las convierten en una fuente verdaderamente justa de ingresos públicos. En “The
Ultimate Tax Reform,” Foldvary establece que si los usuarios de tierras
no pueden pagar sus contribuciones de tierras en su totalidad por cualquier razón, pueden aplazar sus contribuciones de tierras formuladas por acumulación de
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gravámenes sobre la tierra hasta que mueran o transfieran la propiedad, como se hace comúnmente hoy en día con los impuestos de bienes inmuebles. Las contribuciones de tierras, además, también son inmunes a la práctica de la evasión fiscal: Foldvary explica que “nadie será enviado a la cárcel por evasión fiscal, ya que no habrá ninguna evasión fiscal. Un moroso perderá el título de su tierra o perderá los servicios de protección gubernamental, dependiendo de la práctica de aplicación local. Sin auditorías, embargos de cuentas bancarias, cartas de Hacienda que infunden miedo solicitando información o pagos adicionales, imposición de intereses y sanciones, la oportunidad para la tiranía disminuirá enormemente, eso, si no desaparece por completo. Siendo imposible la evasión, no habría necesidad ni excusa alguna para la existencia de inspectores  de Hacienda inquisitivos.” La intrusión injustificada del gobierno en la vida de la gente es un peligro a tener en cuenta: Las agencias encargadas de recaudar inpuestos tienen el poder de congelar cuentas bancarias, embargar salarios e imponer sanciones pronunciadas a altas tasas de interés (ya sean justificadas o no), entre otras competencias. Debido a su simplicidad y transparencia, las contribuciones de tierras comunitarias, por el contrario, no ofrecen oportunidades para la intrusión gubernamental injustificada a las libertades civiles.
Pero, sobre todo, las contribuciones de tierras comunitarias son a la vez éticas y económicamente justas, ya que permiten a las personas mantener los frutos de su trabajo. Las contribuciones de tierra cobran a las personas por lo que se llevan y que es de otros seres humanos, no por el valor que proporcionan a través de su trabajo y su aprovisionamiento de bienes de capital. Dado que las contribuciones de tierra pagan por los beneficios que recibimos de la sociedad, y dado que las comunidades
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dan a la tierra su valor, los ingresos procedentes de las contribuciones de tierra son la fuente primaria de ingresos más lógica para cualquier comunidad.
Y, por último, vamos a considerar si las contribuciones de tierras proporcionan los ingresos suficientes. La naturaleza puede proporcionar abundantemente para cubrir todas nuestras necesidades. Para darse cuenta de esto, sólo tenemos que observar el simple hecho de que toda la riqueza material puede haber ocurrido sólo  gracias a la naturaleza en primer lugar. La escasez que hemos creado sólo existe porque estamos monopolizando la naturaleza, y esta escasez requiere que los gobiernos impongan impuestos.
Los Estados Unidos tiene una masa de tierra de aproximadamente 2,3 mil millones de acres, de los cuales casi el 60 por ciento, o 1,35 mil millones de acres, son propiedad privada. (57) El gran valor de esta tierra es casi incomprensible: El economista Mason Gaffney estima los ingresos anuales que podrían tener de la tierra en los Estados Unidos en aproximadamente $ 5,3 billones de dólares, que es lo que Estados Unidos recaudó en impuestos en 2013. (58) Y teniendo en cuenta las ineficiencias que crea nuestro  sistema fiscal actual, un alejamiento de los impuestos aumentarían los ingresos provenientes de la tierra más aún. Si también recaudamos rentas del petróleo, gas, y minerales además de valores de la tierra, éstos, combinados,  podrían proporcionar los ingresos sustanciales, más que suficientes para la nación entera. Incluso si comenzamos reclamando una mayor cantidad de valores de la tierra mientras que disminuyen los impuestos sobre la producción y el consumo, la eficiencia en las ganancias de nuestra economía podría disminuir hasta eliminar nuestra necesidad de los demás impuestos.
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