La vida es un espejo… siempre?

buddha proyeccionConocerse uno mismo no es fácil, el camino del autoconocimiento puede volverse complejo y largo si solo sustituimos unas creencias por otras y a fin de cuentas no hay garantías de que lleguemos a buen puerto ni de que una vez iniciado el proceso no haya vuelta atrás.

Suena duro, pero ¿es cierto? Vamos a explorar esto cogiendo uno de los axiomas fundamentales de la “nueva” espiritualidad que circulan enormemente por las redes sociales y los sitios web. Su significado, está resumido en la imagen de la derecha:

Esta pequeña reflexión del Budha (habría que saber si efectivamente es de él o se le ha atribuido sin serlo), aunque muy bien sonante esconde en sí misma algunos elementos de verdad y de falsedad que, no entendidos en profundidad producen el efecto contrario del que en primera instancia persiguen o pueden derivar en un lío mental de “proporciones épicas”.

Comencemos por una parte de la verdad implícita en la idea de la imagen: ciertamente, ocurre en nuestras vidas que a veces, cuando somos reticentes a observar y vivir (es decir darnos el permiso de observar, sentir y/o exteriorizar de manera controlada /o no) nuestro mundo interior, realizamos inconscientemente lo que se conoce como proyección psicológicatransferencia, asignamos lo nuestro a alguien ajeno a nosotros que (ya porte o no los rasgos específicos de la proyección) reciba esa carga externamente. En este caso es un mecanismo de evasión de uno mismo.

Podemos obviamente, si queremos, tomar estos casos en nuestras vidas como oportunidades para darnos cuenta de nuestro mecanismo de proyección y tener espíritu de anhelo por la verdad e investigar lo que nos ocurre para no necesitar este mecanismo en casos que no lo requieran.

Por otra parte el mecanismo de la proyección actúa y actuó como una protección frente a diversas situaciones en las que nos sentimos vulnerables, expuestos o en contradicción interna y nos permitió sobrevivir. Cuando eramos pequeños la proyección de nuestras emociones en los demás pudo ayudarnos a mantener la cordura y poder superar momentos difíciles de nuestro crecimiento.

¿Cuándo la proyección se convierte en un problema? cuando nos aparta de observar la realidad con la mayor objetividad posible y actuar basándonos en la mirada lo más objetiva posible. La proyección actúa a menudo como unas gafas que deforman la realidad para mantenernos tranquilos y a salvo, el problema está en que al ver la realidad externa e interna de manera filtrada, recibimos información incorrecta porque no encaja con lo que verdaderamente está ocurriendo y a resultas de ello tomamos decisión que desembocan en acciones que no están basadas en la verdad, sino en la proyección. Actuamos “cegados”.

¿Qué pasa cuando actuamos cegados? pues a menudo esa ceguera propicia la falta de moderación, el drama, la exageración, la carencia de pensamiento y razonamiento, la agitación y multitud de exteriorizaciones de emociones dirigidas hacia el “objeto” de nuestra proyección: el otro (jefe, papa, pareja, mama, hermano, amigo, suegra, compañero de trabajo…).

El otro, bien puede ser que no esté proyectando nada sobre nosotros hasta ese momento (porque cada uno de nosotros proyectamos cosas distintas sobre personas distintas y además en distintos momentos o circunstancias) y la respuesta de esta persona ante acciones nuestras fundamentadas en una proyección bien pueden despertar sus propias proyecciones y mecanismos de defensa. Sólo hace falta pensar lo que nos pasa cuando alguien nos habla con desagrado por algo que pasó y esa persona no solo nos está hablando de ese evento sino pensando en mil eventos parecidos que no tienen nada que ver con nosotros y de los que nos está culpando también… el granito hecho montaña.

¿Cómo solemos reaccionar? Nos defendemos, no solo es natural, sino recomendable hacerlo. Como no hay espacio para la objetividad y como la percepción subjetiva personal está siendo confundida con la realidad objetiva (tanto externa: la acción motivo de la proyección; como interna: el desconocimiento interno de estar proyectando) la salvaguarda de uno mismo se vuelve fundamental. ¿Se puede detener esto? Sí. (alimentación correcta – ejercicio físico adecuado – auto-observación – la práctica de la moderación y del estoicismo personal – aprender a exponer abiertamente lo que uno siente cuando es necesario, etc…)

Ahora bien, ¿la existencia de este fenómeno psicológico emocional significa que todo lo que en la vida nos ocurre es un espejo? Objetivamente, no.

Vamos a poner un par de ejemplos, uno un poco drástico y otro normalito para caer en la cuenta de que la afirmación de arriba es falsa:

  • Un niño o una niña que está siendo abusado por alguien y se siente molesto, ¿es su proyección sobre material psicológico no resuelto lo que le provoca el malestar? o ¿será más bien que lo que le provoca el malestar es la agresión objetiva de ese alguien que está ocurriendo realmente en ese momento?.
  • Si yo de repente recibo una avalancha de acusaciones por parte de una persona (que está secuestrada por su estado de proyección o no) que me acusa de cosas de las que no soy responsable y me siento molesto. ¿Significa que necesariamente mi molestia se deriva de material psicológico no resuelto? o ¿podría ser que estoy molesto ante la falta a la verdad y el daño objetivo que esta persona está causándo con sus acusaciones sobre mí?

Obviamente, entre estos dos ejemplos y la proyección “pura” hay infinidad de tonalidades intermedias. Uno mismo puede estar objetiva y subjetivamente molesto al mismo tiempo y en diferentes proporciones, dependiendo de infinidad de causas. No es tan simple como afirmar que todo es proyección y listo.

Hace unas pocas horas se nos ocurrió ante el enésimo de estos mensajes que circulan por internet, realizar un comentario poniendo en entredicho la información. La internauta nos contestó amablemente esgrimiendo una explicación con una serie de argumentos que vamos a postear a continuación.

Ahora vamos con la parte “corrosiva de esta cita” viendo como afecta a la mentalidad de la gente y les incita a liar unos conceptos con otros. La cita da pie a avalar todo un cúmulo de medias verdades o falsedades completas como las que exponemos a continuación. Vamos a usar el ejemplo de la niño/a de antes para ver lo descabellado de todas estas frases que parecen tan “verdaderas” y que suenan tan bien aplicado a los argumentos de la internauta en su contestación:

  • La realidad, como tal, no existe y mi realidad es una construcción constante de la proyección vibratoria en la que me encuentro en determinado momento o en el promedio de ellas. (¿La niña del ejemplo no existe en la realidad?¿el abuso del que está siendo víctima es una construcción psicológica?)
  • Todo en este mundo es energía en movimiento y tiene una vibración particular. Incluso las emociones tienen diferentes frecuencias vibraratorias que van desde las más altas a las más bajas o densas. Dependiendo de cómo estemos vibrando nosotros en nuestro presente, estaremos atrayendo vibraciones afines en consecuencia o situaciones que generen el contexto vibracional adecuado para nuestra mayor evolución. (¿Son las emociones inconscientes de la niña la que atraen al abusador? ¿ella es la responsable? ¿lo hace para evolucionar? ¿evolucionar en qué sentido?)
  • El exceso en las proyecciones viene a darnos una interesante información de que hay algo ahí “afuera” que está resonando con algo de mi interior, generando todas esas emociones intensas… Porque sino resonara con nosotros, no le prestaríamos atención. (Es decir, ¿la niña ya tenía el abuso en su interior y ese atrajo el abuso externo?¿por eso se siente intensamente molesta cuando la abusan?)
  • Siempre estamos atrayendo a las personas adecuadas o “maestros” a nuestra vida para sanar estas energías (emociones, pensamientos, creencias limitantes, etc.) que se encuentran en nuestro interior pero que están ocultas a nuestra conciencia y no nos damos cuenta de que están ahí pero que bajo las circunstancias adecuadas, pueden aflorar. (¿El abusador es un maestro? ¿es la persona adecuada para la evolución de la niña? ¿Esta ayudando a la niña a hacer aflorar su emocionalidad?)
  • Qué es lo que más me molesta de esta persona? Para qué atraigo a esta persona a mi vida? qué es lo que me muestra y debería mirar? qué es lo que tengo que aprender aquí? qué es lo que tengo que sanar en mi interior? Para qué me afecta tanto esta persona? qué es lo que no estoy viendo y debería ver? (¿la niña debería ver algo en el abuso del que está siendo objeto?¿en qué parte del proceso del abuso debería realizar dicha meditación u observación? ¡por favor!)

Como véis muchas cosas de la nueva “espiritualidad” occidental abanderada por el movimiento nueva era puede sonar bien, pero sometido al sentido común y a una mirada objetiva no se sostienen.

Terminaremos apelando a vuestro sentido del discernimiento, al sano juicio y al uso sereno y moderado de las facultades mentales que tenemos, que las tenemos justamente para usarlas.

Os deseamos muchos éxitos en vuestra aventura de derribar toda proyección limitante en vuestras vidas y vivir mucho más anclados en la objetividad del momento presente.

Un abrazo

Marko y Caroline



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