La contención emocional

Una lectora nos envía este comentario con cuestiones sobre la contención emocional:

“voy a hacer de todas formas este ejercicio porque necesito entender el proceso, hace un rato comencé a controlar pensando que contenía y no sé no me queda claro como se hace esto, dejo que las emociones que están ahí tan fuertes sean y qué hago?..no puedo modificar los sucedido, entonces qué hago, cómo me consuelo?..he perdido tanto tiempo negándome, dejándome avasallar por miedos, por juicios ajenos, proyecciones y corazas para encajar….y las veces que tuve la posibilidad de desahogarme me escondí por miedo, por una absurda lealtad cuando esa lealtad debe ser primero conmigo misma…comencé a hacer eso de aislarme, de esconderme como si tuviera vergüenza por algo, a culparme, castigarme por algo que no hice…”

Vamos a echarle un vistazo a este tema:

La contención emocional es una capacidad que podemos desarrollar y es importantísimo hacerlo, que nos permite no reaccionar de la manera programada y automática ante un detonante externo o interno. Es la acción y capacidad de mantenernos quietos y en contacto con el material emocional que ha sido despertado en el interior de nuestro cuerpo en un momento dado.

Para hacerlo gráfico vamos a poneros dos situaciones con sus correspondientes fases mediante ilustraciones:

sit1 fase1 sit1 fase2sit1 fase3

Esta primera correlación de viñetas muestra cómo muchas veces en el transcurso de nuestro diario vivir algo, alguien o nosotros mismos podemos tener una detonación emocional y cómo a partir de esa detonación reaccionamos hacia el exterior inmediatamente de muchas diversas formas. Quizás algunas de las más comunes sean la exigencia, la culpabilización, la crítica, el juicio, la burla, el aislamiento (hacer el vacío), el colapso, etc… básicamente como no sabemos ni podemos mantenernos con la energía intensa que se acaba de despertar en nuestro interior lo que hacemos es lanzarla hacia el exterior mediante alguna estrategia de las que aprendimos antaño.

En general lo que suele ocurrir en estos casos es que respondemos de las maneras que hace mucho tiempo aprendimos para sobrevivir, muchas de ellas basadas en los ejemplos que absorvimos de nuestro ambiente vital. Esas estrategias en su momento tuvieron sentido y nos garantizaron la supervivencia aunque actualmente son más bien como una especie de piloto automático en el que perdemos el sentido de autoría y libertad de lo que hacemos, decimos, pensamos y sentimos … sencillamente todo ocurre demasiado rápido, fuerte e inesperadamente. Estamos “en caliente”.

Gran parte de este “follón” se deriva del hecho de que entramos en un estado de percepción regresiva cuando nuestra emocionalidad es detonada y dejamos de percibir la realidad a través de nuestros ojos de adulto de la actualidad y pasamos a percibirla desde los ojos del niño o niña que una vez fuimos, con mucho miedo de ser heridos, dañados, con ansiedad por conseguir lo que, en ese momento pensamos que si no conseguimos nos moriremos.

En situaciones como ésta fácilmente reaccionamos como si el otro fuese “el culpable” de lo mal que nos sentimos, lo cual vuelve aún más complejo todo porque identificamos erróneamente la fuente de nuestro dolor ubicándola en un lugar sobre el que no tenemos control alguno, el otro.

El otro no es el que nos hace sentir mal, es en el interior de cada uno de nosotros (psicópatas excluidos de esta generalización) donde se produce el malestar. Ciertamente el otro puede haber actuado como detonador externo, ya sea por algo que ha dicho, hecho, no haya dicho o no haya hecho o por infinidad de cuestiones, pero la fuente del malestar es la fuente y se encuentra en el interior.

Por tanto, lo que se está sugiriendo es que a medida que nuestra perspicacia y capacidad de autobservación crece, cada vez somos mas capaces de desarrollar lo que llamamos contención. (ver ilustraciones situación 2 a continuación):

sit2 fase1 sit2 fase2sit2 fase3

Si en vez de lanzar al otro mi energía de incomodidad, rabia, dolor, miedo o vergüenza, lo que aprendo a hacer es a honrar esta energía y permanecer con ella, existe un gran potencial para usar esa misma energía como combustible que me ayude a viajar hacia el interior de mi mismo y sanar mi percepcion de mis heridas.

Es una gran oportunidad para estar con esas fuertes sensaciones y emociones que experimentamos, que experimenta concretamente nuestra vulnerabilidad, nuestro niño interior herido y perderles miedo, sentirlas, entenderlas y respetarlas como una parte más de lo que somos, que tiene su sentido, su duración y su valía, aunque al principio nos cueste verlo.

Esto no significa que, si el motivo de mi detonación ha sido una falta de respeto de la otra persona, yo me abstenga de decir o hacer cosas, sino que, como es importante para mi respetarme y conocerme completamente, antepongo mi conexión con lo que me está pasando a una reacción automática inconsciente.

De hecho, si me doy tiempo a mi mismo, mis emociones se calmarán, como se calma el llanto de un niño al que se le apoya y entonces estaré en condiciones de responder a la otra persona y no reaccionarle encima. Eso supone una enorme ventaja, ya que la mayoria de las veces suele tratarse de asuntos relativamente inocuos los que detonan las discusiones y lo que hace incrementar la intensidad de las mismas son las subsiguientes rondas de detonación y reacción que ambas partes se vomitan encima.

Así que ese dolor, esa retraumatización y violencia os la podéis ahorrar si queréis, ¿cómo? conteniendo. Si para ello necesitáis retiraros y estar a solas, es una buena idea hacerlo. Encontrad la manera mas sencilla y suave de informar al otro de que os tomáis un rato a solas y ya está.

Esto, como muchos estaréis probablemente diciendo o pensando, es fácil de decir pero muy jodido de hacer, pues sí, no os vamos a engañar. La contención es una capacidad que hace falta practicar para desarrollarla totalmente y tardamos un tiempo en desarrollar el suficiente espacio interior como para poder aceptar nuestros sentimientos cuando ocurren.

Muchas cosas pueden, sin embargo, allanar el camino para la contención, por ejemplo, saber que en mi interior hay muchas inseguridades e incomodidades que sí o sí se van a ver despertadas en mi interacción con los demás y en la vida ayuda, porque así ya sé que me va a pasar en algún momento y acepto que es mi aprendizaje y que son procesos que forman parte de ser humano.

Otra comprensión que ayuda es entender que cuando soy detonado emocionalmente, es otra parte de mi la que está en acción y en control del “cuerpo-avatar” y que esa parte se detona por circunstancias específicas, así que dándome un poco de tiempo y espacio para respirar lo que me está pasando relajará todo mi sistema y será más probable que salga del “estado de emergencia emocional” antes.

Por último, como todo hábito y capacidad, me ayudará ser consciente de que aprender a contener es un proceso en el que están involucrados multitud de factores, no es algo que vaya a poder hacer de la noche a la mañana si llevo muchos años reaccionando y vomitando mi malestar a los demás siempre que algo me duele, dar pequeños pasitos, tener compasión y paciencia con uno mismo son buenas claves.



One comment on “La contención emocional
  1. Manuel Navarrete Carreño dice:

    Me parece muy importante conocerse a sí mismo, y es que después de esta lectura y gracias a usted me doy cuenta lo mal que he venido actuando en diferentes aspectos de mi vida y en el campo profesional, aunque también reflexiono de los aciertos que alcanzo en algunos momentos. Interesantes estos artículos que nos ayudan, gracias una vez más…sigan adelante.

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