Inteligencia emocional: ¿por qué es fundamental el niño interior?

Caroline y yo llevamos camino de una década explorando este tema de la inteligencia emocional.

Hemos pasado individualmente por muchos diversos procesos, talleres, cursos y técnicas. Hemos dado cursos y talleres para explorar estos aspectos con muchas personas en diferentes lugares. Hemos observado las fortalezas de trabajar con la inteligencia emocional y sus debilidades desde muy diversos ángulos.

Sobretodo, hemos pasado y seguimos pasando día a día por un proceso de auto-observación y conversación entre nosotros que nos permite seguir ahondando en este tema que podríamos etiquetar como “inteligencia emocional”.

Pero, si vamos realmente al grano…

¿Qué es esto de la inteligencia emocional? y ¿por qué es fundamental en nuestras vidas para vivir en paz?

La inteligencia emocional es un tipo de capacidad que la gran mayoría de las personas tenemos para saber qué es lo que nos pasa a nosotros y a los demás a nivel de emociones y sentimientos.

Es una capacidad de identificar en los demás emociones y patrones así como identificar con mayor o menor claridad estas emociones y sentimientos en nosotros mismos. También la inteligencia emocional es la capacidad que nos permite observar con objetividad las relaciones emocionales que establecemos con otras personas y las relaciones emocionales que otras personas establecen entre ellas.

Se suele usar mucho el término niño interior para indicar la inteligencia emocional. Sin duda es una analogía o metáfora útil para entender que hubo un tiempo en el que la mayoría de los humanos experimentábamos la realidad de una manera muy emocional, muy centrados en el sentir y muy conectados con nuestras emociones y sentimientos.

El niño interior es una parte importante de nuestra inteligencia emocional porque conforma un especie de impronta más o menos cohesionada de las sensaciones, emociones y sentimientos que experimentamos y guardamos en nuestro interior fruto de vivencias tanto positivas como negativas en nuestro pasado.

De ahí es de donde para la mayoría de los humanos, salvo un pequeño grupo, proceden nuestra confianza, alegría, amor, autoestima o la mayor o menor falta de todas ellas.

De hecho, en base a cómo de sana haya sido nuestra experiencia, tenemos más o menos dañada nuestra vulnerabilidad, nuestras estructuras psíquicas profundas y nuestros más escondidos rincones del sentir.

Aquí valdría decir aquello de “las experiencias que nos marcan” se pueden entender a la luz de la metáfora del niño interior, esa parte emocional que vive en nuestro interior.

Hemos constatado que la inteligencia emocional no es algo estanco en la gran mayoría de las personas, sino que con ciertas acciones y procedimientos uno puede recuperar muchas partes dañadas y desarrollar aspectos que estaban en modo semilla y sin germinar haciendo que en nuestra vida podamos vivir con mayor paz de espíritu, no porque dejemos de sentir sentimientos o emociones  sino porque comenzamos a vivirlos de una forma en la que las entendemos, en la que no nos desbordan tanto y en la que las utilizamos para aprender y sanar nuestros lazos con todos los “cachitos” de nosotros mismos.

Sin embargo, la inteligencia emocional va más alla del niño interior. La inteligencia emocional tal como la entendemos nosotros y la explicamos, tiene que ver además justamente con las capacidades que hemos desarrollado como adultos para observar, gestionar, apoyar, entender y compartir esa emocionalidad que la mayoría llevamos dentro.

La inteligencia emocional también tiene todo un aspecto de saber estar con las emociones del otro, saber respetar esas emociones y vivir la vida con empatía, es decir, pudiendo confraternizar con las emociones de aquellas personas con las que tenemos una conexión emocional establecida

Es decir, la inteligencia emocional tendría como tres partes, una neutra: el acontecer de las emociones, sentimientos, intuiciones y sensaciones momento a momento en nuestro interior, ese niño interior que la mayoría llevamos dentro; una pasiva: nuestra observación y análisis de ese niño interior, los fenómenos de emoción, sentimientos, sensación e intuición en nuestro interior; y una activa: nuestra comunicación y nuestras habilidades para compartir lo que en nuestro interior se haya en diferentes momentos de nuestras vidas. La capacidad de permitirnos expresar nuestra vulnerabilidad con el otro.

De ahí se deriva la fundamental importancia de nuestra inteligencia emocional: nos dota de las herramientas que dan profundidad a nuestra vida, hacen que tenga un sentido más allá de la acción per se y pase a tener un sentido en el sentir y en el ser que son aspectos más profundos y menos evidentes de la realidad.

Dos cualidades de la inteligencia emocional que nos son realmente útiles y beneficiosas en la vida son por un lado la empatía y por el otro aprender a detectar a aquellas personas que la tienen muy dañada o no la tienen, saber leer la emocionalidad del otro de manera profunda puede ser la mejor de las defensas, es la profilaxis, la prevención.

La característica estrella a desarrollar de cada elemento de la inteligencia emocional serían los siguientes:

Del elemento neutro: la experimentación consciente de nuestro mundo interior. Desarrollar el sentir.

Del elemento pasivo: el análisis objetivo de nuestro mundo interior y exterior. Desarrollar el pensar.

Del elemento activo: la voluntad y la empatía para vivirlo todo. Desarrollar el hacer.

Es cuando comenzamos a entender que el mundo interior que vivimos es también importante como lo es el mundo exterior en el que nos movemos que comenzamos a tomar más en cuenta a nuestro niño interior y comenzamos a entender poco a poco, paso a paso la historia de nuestras marcas, comenzamos a entender cómo sentimos y eventualmente ganamos acceso a rincones de nuestro sentir que antes estaban cerrados bajo llave porque dolían demasiado.

Expresándolo con una sola idea sería que, cuando establecemos una actitud abierta con nosotros mismos, con nuestro niño interior y con nuestra complejidad cimentamos las bases para construir una vida en la escucha lleva a la comprensión, la comprensión a la profundidad del sentir, la profundidad del sentir a la empatía y de la empatía a la acción consciente y con el alma en paz.

Os deseamos de corazón que tengáis muchos ratos para dedicaros a vuestra interioridad el resto de vuestras vidas.

Un abrazo!

Marko y Caroline



2 comments on “Inteligencia emocional: ¿por qué es fundamental el niño interior?
  1. Salomé dice:

    Me ha encantado!! enhorabuena

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