Archivo Anual: 2015

Inteligencia emocional: ¿por qué es fundamental el niño interior?

Caroline y yo llevamos camino de una década explorando este tema de la inteligencia emocional.

Hemos pasado individualmente por muchos diversos procesos, talleres, cursos y técnicas. Hemos dado cursos y talleres para explorar estos aspectos con muchas personas en diferentes lugares. Hemos observado las fortalezas de trabajar con la inteligencia emocional y sus debilidades desde muy diversos ángulos.

Sobretodo, hemos pasado y seguimos pasando día a día por un proceso de auto-observación y conversación entre nosotros que nos permite seguir ahondando en este tema que podríamos etiquetar como “inteligencia emocional”.

Pero, si vamos realmente al grano…

¿Qué es esto de la inteligencia emocional? y ¿por qué es fundamental en nuestras vidas para vivir en paz?

La inteligencia emocional es un tipo de capacidad que la gran mayoría de las personas tenemos para saber qué es lo que nos pasa a nosotros y a los demás a nivel de emociones y sentimientos.

Es una capacidad de identificar en los demás emociones y patrones así como identificar con mayor o menor claridad estas emociones y sentimientos en nosotros mismos. También la inteligencia emocional es la capacidad que nos permite observar con objetividad las relaciones emocionales que establecemos con otras personas y las relaciones emocionales que otras personas establecen entre ellas.

Se suele usar mucho el término niño interior para indicar la inteligencia emocional. Sin duda es una analogía o metáfora útil para entender que hubo un tiempo en el que la mayoría de los humanos experimentábamos la realidad de una manera muy emocional, muy centrados en el sentir y muy conectados con nuestras emociones y sentimientos.

El niño interior es una parte importante de nuestra inteligencia emocional porque conforma un especie de impronta más o menos cohesionada de las sensaciones, emociones y sentimientos que experimentamos y guardamos en nuestro interior fruto de vivencias tanto positivas como negativas en nuestro pasado.

De ahí es de donde para la mayoría de los humanos, salvo un pequeño grupo, proceden nuestra confianza, alegría, amor, autoestima o la mayor o menor falta de todas ellas.

De hecho, en base a cómo de sana haya sido nuestra experiencia, tenemos más o menos dañada nuestra vulnerabilidad, nuestras estructuras psíquicas profundas y nuestros más escondidos rincones del sentir.

Aquí valdría decir aquello de “las experiencias que nos marcan” se pueden entender a la luz de la metáfora del niño interior, esa parte emocional que vive en nuestro interior.

Hemos constatado que la inteligencia emocional no es algo estanco en la gran mayoría de las personas, sino que con ciertas acciones y procedimientos uno puede recuperar muchas partes dañadas y desarrollar aspectos que estaban en modo semilla y sin germinar haciendo que en nuestra vida podamos vivir con mayor paz de espíritu, no porque dejemos de sentir sentimientos o emociones  sino porque comenzamos a vivirlos de una forma en la que las entendemos, en la que no nos desbordan tanto y en la que las utilizamos para aprender y sanar nuestros lazos con todos los “cachitos” de nosotros mismos.

Sin embargo, la inteligencia emocional va más alla del niño interior. La inteligencia emocional tal como la entendemos nosotros y la explicamos, tiene que ver además justamente con las capacidades que hemos desarrollado como adultos para observar, gestionar, apoyar, entender y compartir esa emocionalidad que la mayoría llevamos dentro.

La inteligencia emocional también tiene todo un aspecto de saber estar con las emociones del otro, saber respetar esas emociones y vivir la vida con empatía, es decir, pudiendo confraternizar con las emociones de aquellas personas con las que tenemos una conexión emocional establecida

Es decir, la inteligencia emocional tendría como tres partes, una neutra: el acontecer de las emociones, sentimientos, intuiciones y sensaciones momento a momento en nuestro interior, ese niño interior que la mayoría llevamos dentro; una pasiva: nuestra observación y análisis de ese niño interior, los fenómenos de emoción, sentimientos, sensación e intuición en nuestro interior; y una activa: nuestra comunicación y nuestras habilidades para compartir lo que en nuestro interior se haya en diferentes momentos de nuestras vidas. La capacidad de permitirnos expresar nuestra vulnerabilidad con el otro.

De ahí se deriva la fundamental importancia de nuestra inteligencia emocional: nos dota de las herramientas que dan profundidad a nuestra vida, hacen que tenga un sentido más allá de la acción per se y pase a tener un sentido en el sentir y en el ser que son aspectos más profundos y menos evidentes de la realidad.

Dos cualidades de la inteligencia emocional que nos son realmente útiles y beneficiosas en la vida son por un lado la empatía y por el otro aprender a detectar a aquellas personas que la tienen muy dañada o no la tienen, saber leer la emocionalidad del otro de manera profunda puede ser la mejor de las defensas, es la profilaxis, la prevención.

La característica estrella a desarrollar de cada elemento de la inteligencia emocional serían los siguientes:

Del elemento neutro: la experimentación consciente de nuestro mundo interior. Desarrollar el sentir.

Del elemento pasivo: el análisis objetivo de nuestro mundo interior y exterior. Desarrollar el pensar.

Del elemento activo: la voluntad y la empatía para vivirlo todo. Desarrollar el hacer.

Es cuando comenzamos a entender que el mundo interior que vivimos es también importante como lo es el mundo exterior en el que nos movemos que comenzamos a tomar más en cuenta a nuestro niño interior y comenzamos a entender poco a poco, paso a paso la historia de nuestras marcas, comenzamos a entender cómo sentimos y eventualmente ganamos acceso a rincones de nuestro sentir que antes estaban cerrados bajo llave porque dolían demasiado.

Expresándolo con una sola idea sería que, cuando establecemos una actitud abierta con nosotros mismos, con nuestro niño interior y con nuestra complejidad cimentamos las bases para construir una vida en la escucha lleva a la comprensión, la comprensión a la profundidad del sentir, la profundidad del sentir a la empatía y de la empatía a la acción consciente y con el alma en paz.

Os deseamos de corazón que tengáis muchos ratos para dedicaros a vuestra interioridad el resto de vuestras vidas.

Un abrazo!

Marko y Caroline




Psicopatía terciaria: la nueva religión de la auto-sugestión

En la clase 17 del curso multimedia EFAC explicamos los principales puntos que ilustran con claridad que existen dos tipos de psicopatía, la primaria (innata) y la secundaria (la intoxicación por contacto con los primarios o por trauma severo).

Vamos a atrevernos a ir un paso más allá y a sugerir la existencia de un tercer tipo de psicopatía, al que llamaremos psicopatía terciaria o psicopatía por auto-sugestión.

A diferencia de las dos anteriores, la psicopatía terciaria no sería impuesta por factores genéticos o traumáticos directos, sino que sería el resultado de la voluntad de las personas atrapadas por un poderoso ejercicio de constante auto-sugestión que deriva en comportamientos idénticos al de los psicópatas, pero amparados en una justificación “espiritualizada”.

penduloLa psicopatía terciaria hace uso de axiomas espirituales totalmente sacados de contexto en los momentos en los que la vida apela al sentido de empatía del humano y a su capacidad para diferenciar el bien del mal provocando que este no actue o racionalice los eventos sin intervenir.

Dado que el humano en cuestión tiene la mente saturada de una serie de creencias que veremos a continuación, se ve incapaz de actuar con sus capacidades innatas de empatía, discernimiento y sano juicio del bien y del mal, incurriendo en comportamientos que no le alejan en la práctica de un psicópata primario o secundario.

Vamos a poner primero tres ejemplos de dominio público y luego vamos a analizar en detalle las creencias que sostienen este trastorno perceptivo hasta el punto de degenerar en un elemento auto-sugestionador y auto-hipnotizante que deriva en la psicopatía terciaria. Leer más ›




Clase 17: Protegiéndose del psicópata. La protección a la luz de la ponerología.

La mayoría de nosotros queremos mantener relaciones de confianza con las personas a nuestro alrededor. A menudo, ese proceso de abrirnos a alguien lleva tiempo pasando de ser más desconfiados, reservados a ser gradualmente más abiertos . Necesitamos que se “ganen” nuestra confianza de verdad.

Si con el tiempo la confianza sigue sin aparecer y el clima sigue siendo tenso o frío, puede deberse a varias razones, sin embargo, es probable que haga falta investigar los condicionamientos que uno tiene respecto de las relaciones y los hechos que hayan podido marcarle en su vida que lleven a la desconfianza crónica. También la dificultad puede residir en el otro lado de la balanza: el otro.

Para eso están nuestra clases anteriores, revisadlas y encontraréis material para ayudaros a acoger y reeducar ese niño interior que se ha quedado en trance de desconfianza en nuestro interior para que podáis paso a paso ir tomando el riesgo de confiar de nuevo en alguien y abriros a compartir mostrándoos más.

En esta clase nos proponemos explicar el por qué de nuestro estado de desconfianza inicial como un mecanismo adaptativo de protección necesario y sano ante un peligro real en la vida: los psicópatas y la ponerogénesis.

La palabra psicópata es la combinación de dos conceptos griegos psico-mente y patos-enfermedad.

Personas cuya mente está enferma. Son personas que no sólo se comportan de maneras que dañan a los demás sino que procesan la información de una manera estructuralmente anómala y diferente desde que nacen hasta que mueren, una manera en la que la humanidad y lo que se deriva de ella (empatía y ética) no hacen aparición en ningún momento en sus mentes. Es decir, son, en su aspecto físico como los demás humanos, pero a partir de ahí son in-humanos.

A las personas nos gusta pensar o creer que todos somos fundamentalmente buenos y que todos llevamos algo de bueno en el interior, pero parece ser que no es más que un mero pensamiento o creencia mágica para no tener que lidiar con la dimensión real del trastorno psicopático que podemos presenciar en personas de nuestras vidas y en nuestras sociedades.

Huir el mirar de frente este problema que es perenne en nuestro mundo no hará que desaparezca.

Tal es el impacto de estas personas “especiales” que sus rasgos ponéricos a menudo de alguna forma nos han intoxicado y ni somos consciente de ello. Vamos a ir abordándolo poco a poco.

Veamos primero un vídeo respecto de cómo funciona el cerebro de los psicópatas:

Si el cerebro de las personas psicópatas procesa la información del daño humano, colectivo y medioambiental de manera “neutral” significa que entonces no importa lo que nos ocurra de desagradable a nosotros, a la sociedad o a la Tierra estando al lado de un psicópata, éste o ésta no relacionará a nivel emocional lo que está pasando, no sentirá nada y básicamente le dará igual.

De hecho si quiere algo de nosotros, de la sociedad o de la Tierra, no dudará en cogerlo y actuar en su beneficio aunque haya personas, colectivos o medioambientes dañados en el proceso.

Ahora, os proponemos visionar este interesante capítulo de Redes con E. Punset y Robert Hare, uno de los máximos conocedores de este trastorno que afecta primariamente a un mínimo de un 1% y un máximo de un 6% y secundariamente a entre un 12% y un 18% de la población mundial según diferente estudios sobre el tema (del minuto 20 al 24 se tratan temas que no van con el tema y el tramo que nos interesa es hasta el minuto 42; el criminólogo español que habla posteriormente a Punset y Hare hace un uso muy libre de los conceptos, mezclando varias ideas que pueden llevar a confusión, aunque su conclusión final justo antes del final la compartimos, ya que hace una clara distinción entre los criminales psicópatas y los que no lo son):

Hay un segundo capítulo de redes, bastante anterior abordando el mismo tema que contiene otros aspectos muy interesantes también: (https://www.youtube.com/watch?v=tDRTS_ol72)

Cuando vamos entendiendo cómo operan por dentro estos “humanos especiales” nos vamos dando cuenta de que efectivamente bien podrían ser muchos de los ídolos y líderes de la historia y de nuestro tiempo presente: gente con carisma poderoso, encantadores, gente que parece extremadamente segura de sí misma, gente que parece no tener miedo, etc…

Es curioso que perfiles como esos atraen a millones de personas que desean tener esos rasgos: no tener inseguridad, no tener problemas de auto-estima, no tener ansiedad, no tener miedo, ser brillante o extremadamente convincente, o ser iluminado, ser santo, ser perfecto etc…

Nos atraen porque les vemos diferentes pero pensamos que son como nosotros, pero una versión “mejorada al máximo” y que por tanto si seguimos sus consejos, enseñanzas y técnicas llegaremos a ser como ellos. Pensamos que si hacemos “no se qué cosas” podríamos ser como ellos o vivir como ellos, cuando en verdad nunca seremos como ellos, porque para ello tendríamos que haber nacido con el cerebro funcionando de otra forma, una forma in-humana.

De hecho nos resulta aterrador tan siquiera pensar que la cadena de depredación no terminase con el humano en la cúspide, sino que por encima del humano natural está su depredador natural, el humano psicópata. Sin embargo a medida que pasa el tiempo y las informaciones se suman, el volúmen de indicadores que apuntan en ese sentido hace insostenible aguantar el axioma infantil de “todos somos buenos en el fondo”, “todos somos amor/luz en el fondo”, etc…

Hemos subtitulado un vídeo que presentamos a continuación que creemos que es el mejor de todos, ya que explica en detalle no solamente las características, sino las tipologías, el proceso de ponerización social y también cómo afrontar el tema de la psicopatía en nuestras relaciones personales y sociales/laborales. Todo eso en 37 minutos.

Hay unas pocas cuestiones que comentar antes de que lo veas:

Las imágenes que aparecen de personas/políticos, aunque en el vídeo se afirme que son psicópatas, no se puede saber hasta que nos se les realizasen la pruebas cerebrales correspondientes para determinarlo, por tanto no nos situamos ni a favor ni en contra de las personas que aparecen, sencillamente no sabemos si lo son o no, aunque de algunos podamos sospecharlo más y de otros menos. Sospechamos que muchas lo sean y se nos ocurren muchos ejemplos de personas que podrían figurar en el vídeo y no figuran.

Por otra parte, el cerebro humano tiene lo que se conoce como plasticidad, es decir, es capaz de -hasta cierto punto- modificar y malear sus conexiones, por lo que algunos de los casos de psicopatía secundaria descritas en el vídeo, con la terapia adecuada podrían paliarse. Tampoco descartamos que la ciencia del cerebro pueda evolucionar hasta poder alterar la manera en la que opera el cerebro del psicópata, pero por el momento eso es un deseo y no una realidad.

Por último, avisamos de que nosotros nos posicionamos claramente en la solución de evitar a los psicópatas en nuestras vidas, no enfrentarlos abiertamente, dado que nosotros partimos de la base de que debido a su disfunción, estamos en franca desventaja y no podemos detener a alguien que no tiene límite alguno teniendo nosotros límites éticos infranqueables, por lo que recomendamos huir y encontrar ambientes no sectarios de apoyo real.

Aquí va el vídeo del cual recomendamos toméis apuntes y reflexionéis profundamente. Intentando identificar estos rasgos en las personas de vuestro pasado y presente así como rasgos de psicopatización con los que os hayáis podido intoxicar para comenzar a detenerlos lo antes posible en vuestras vidas y entornos:

A menudo ocurre que cuando nos relacionamos con psicópatas o con personas que no lo son pero tienen muchos de los rasgos psicopáticos desarrollados, nuestras vidas se tornan caóticas y podemos llegar hasta un punto de confusión y desesperación muy altos.

Ello se debe muchas veces a que no sólo no sabemos la naturaleza de lo que estamos viviendo realmente, no sabemos que estamos siendo depredados de nuestra vitalidad, energía y recursos, sino que además caemos en la mentalidad viciada que estas personas nos inoculan, que son incluso capaces de convencernos de que todo lo malo que pasa es culpa nuestra.

Si conseguimos salir de estas situaciones y decidimos solicitar ayuda, es importante tener en cuenta algunas cosas:

Es muy peligroso y anti-terapéutico mantenerse en grupos que aún auto-denominándose terapéuticos o de sanación, no reconocen la realidad de la psicopatía y la ponerogénesis e intentan convencer a sus miembros de que todos los seres humanos somos buenos (o somos luz, o amor, o dios, o esencia, o lo-que-quieras-bueno) y de que si la relación con la persona X no funcionaba tú seguro que tenías algo que ver, el 50% o directamente tú “atraías” ese tipo de relación.

Mientras que puede que eso sea cierto en algunos casos entre personas normales, si te estabas relacionando con un psicópata primario o secundario, eso deja de ser cierto y pasa a ser un elemento anti-terapéutico porque es falso.

Otro concepto con un impacto negativo en grupos auto-denominados “terapéuticos” es la anulación del bien y del mal, la afirmación de que bien y mal no son sino etiquetas y que “todo es uno”, amparándose en ideas como el karma y las vidas pasadas, etc…

O bien toda ideología supuestamente terapéutica que no respete los principios fundamentales de no-agresión y legítima auto-defensa como normas éticas básicas que diferencian la acción correcta de la incorrecta.

Toda afirmación “terapéutica” como las mencionadas arriba son peligrosas y anti-terapéuticas porque trasladan la culpa por las acciones dañinas del agresor (el o la psicópata que las cometió) a la víctima haciendo muy difícil salir del bucle de auto-castigo, auto-sabotaje y auto-destrucción para esta última. Si ese ha sido tu caso, es imperativo que sepas que TU NO TENÍAS NI TIENES LA CULPA  de que aquella persona te depredase. Cada uno es responsable de SUS actos y tu no eres sino responsable de los tuyos propios y ante un psicópata y sin conocimientos adecuados eras totalmente vulnerable a sus malas artes.

No ayudan tampoco ideas “terapéuticas” como que las personas “verdaderamente espirituales y sanas emocionalmente” van por la vida “abiertas” a los demás, con el “corazón abierto”, con los “chakras abiertos”, con la “energía abierta” siempre en cada instante, momento a momento no importa con quien traten, etc…

Esto no es ni un buen consejo ni recomendable en absoluto. De hecho es la receta perfecta para ser “carne de cañon fácil” para individuos sin conciencia. Es anti-terapéutico. Repetimos que, una vez hayas establecido contacto con la persona o grupo y estés comprobando que efectivamente es una persona sana o grupo sano, abrirse profundamente es genial y necesario para ahondar en tus relaciones tanto individuales como grupales, antes de que hayas comprobado eso, no lo es.

Encontrar un equilibrio adecuado entre sano escepticismo y sano riesgo de aventurarse a explorar puede ser una buena clave.

Asimismo toda terapia que no sepa diferenciar dos tipos de víctimas al menos (aquellas que usan la victimización como manipulación para obtener algo y aquellas que han sido efectivamente víctimas de personas con trastornos psicopáticos) y afirmen que “hacerse la víctima” es malo siempre, que es una protección siempre, o que es desempoderador siempre, sin hacer distinción alguna tampoco ayudan en dirección hacia la curación.

No ayudan porque reconocerse a uno mismo como víctima ante el ataque de un psicópata ayuda a darse cuenta de que uno no tuvo la culpa de lo ocurrido, eso no significa que uno no haga nada para salir adelante, pero sí que sacudirse de encima la culpa asumida que pertenece al agresor declarándose víctima de un abuso es uno de esos pasos hacia la verdad necesarios en todo proceso de crecimiento real para hacer justicia a lo acontecido y reparar lo reparable en nuestras vidas para seguir adelante.

Nos ayuda a romper todo resto de síndrome de estocolmo que quedase.

Un penúltimo apunte importante a destacar es éste y consideramos que es de enorme importancia:

Aquellas personas que tienen como estrategias de defensa ante los desconocidos y grupos nuevos el:

  • ser extremadamente simpático,
  • fusionarse inmediatamente con la persona o grupo,
  • abrirse en exceso y contar todo sobre uno mismo,
  • ser muy amable, empático y atento olvidándose de sí mismos,
  • ser enormemente emocional y expresivo en los primeros contactos

Son personas que a nuestro parecer tienen que plantearse inmediatamente cambiar su estrategia ante los desconocidos, porque son presas fáciles de personas con trastornos psicopáticos o psicópatas primarios.

Para ello es bueno usar la técnica de la piedra gris: Acordarse al conocer a alguien de ir despacio, no desbocarse y en la medida de lo posible volverse un poco “gris” al principio, eso expone mucho menos ante desconocidos.

Nadie puede cambiar la manera en la que el psicópata usa la información en su cerebro, al menos no de momento. Si se descubre algun tratamiento en este sentido será un gran avance hacia una civilización verdadera.

Mientras tanto nos permitimos hilar la siguiente conclusión para dar por finalizada la clase 17.

Conclusión:

Honrar y entender que nuestros mecanismos de defensa (salvo el citado arriba) cuando conocemos a personas nuevas o entramos en ambientes grupales nuevos son herramientas adecuadas que intentan protegernos y no cosas que debemos eliminar a toda costa de nuestra forma de ser.

Estar alerta es una buena cualidad para tener despierto el discernimiento, el sano juicio y las capacidades ante las nuevas relaciones en la vida, ya sean individuales o grupales. resulta una gran prevención.

Es importante que si hemos caido en las manos de un psicópata salgamos lo antes posible de esa situación y busquemos ayuda de verdad en gente que entienda profundamente la situación que nos ha tocado vivir.

Os deseamos mucha suerte y fortaleza de voluntad y espíritu para conseguirlo.

Un caluroso saludo para todos y todas.

Caroline y Marko




9 cosas a hacer para dejar de rayarte la cabeza

rayarseHaz las siguientes acciones con carácter permanente y listo, fin de las rayadas:

  1. Fuera azúcares, harinas y almidones.
  2. Comienza a ducharte con agua fría.
  3. Haz dosis pequeñas e intensas de deporte.
  4. Estudia e intenta entender lo que es el factor exógeno.
  5. Haz ejercicios de voluntad, supera la pereza, arriésgate y vence la inercia al apalancamiento.
  6. Introduce grasas de origen animal de alta calidad en cantidad moderada en tu dieta.
  7. Elimina el exceso de información antes de dormir (TV, vídeos, etc…).
  8. Medita en dosis moderadas, centrando tu atención en tu respiración y sensaciones corporales.
  9. Piensa en que al final de todo este camino está la muerte, (humor) ¡así que no te rayes! ajjajajaaj

Saludos!!

Caroline y Marko




La vida es un espejo… siempre?

buddha proyeccionConocerse uno mismo no es fácil, el camino del autoconocimiento puede volverse complejo y largo si solo sustituimos unas creencias por otras y a fin de cuentas no hay garantías de que lleguemos a buen puerto ni de que una vez iniciado el proceso no haya vuelta atrás.

Suena duro, pero ¿es cierto? Vamos a explorar esto cogiendo uno de los axiomas fundamentales de la “nueva” espiritualidad que circulan enormemente por las redes sociales y los sitios web. Su significado, está resumido en la imagen de la derecha:

Esta pequeña reflexión del Budha (habría que saber si efectivamente es de él o se le ha atribuido sin serlo), aunque muy bien sonante esconde en sí misma algunos elementos de verdad y de falsedad que, no entendidos en profundidad producen el efecto contrario del que en primera instancia persiguen o pueden derivar en un lío mental de “proporciones épicas”.

Comencemos por una parte de la verdad implícita en la idea de la imagen: ciertamente, ocurre en nuestras vidas que a veces, cuando somos reticentes a observar y vivir (es decir darnos el permiso de observar, sentir y/o exteriorizar de manera controlada /o no) nuestro mundo interior, realizamos inconscientemente lo que se conoce como proyección psicológicatransferencia, asignamos lo nuestro a alguien ajeno a nosotros que (ya porte o no los rasgos específicos de la proyección) reciba esa carga externamente. En este caso es un mecanismo de evasión de uno mismo.

Podemos obviamente, si queremos, tomar estos casos Leer más ›




ReEducar al niño interior ¿se puede?

Todos hemos sido educados de determinada forma respecto a todos y cada uno de los aspectos de la vida, ya sea consciente, subsconsciente o inconscientemente.

La actitud de nuestros padres, de nuestra sociedad, de nuestra familia, tribu o grupo social respecto a cada uno de los aspectos que hemos vivido ha generado un determinado comportamiento, comprensión y vivencia del mismo en nuestro interior.

Hoy en día ese es nuestro bagage que portamos con nosotros y que nos acompaña. Estamos bien educados o mal educados en tanto que esa educación nos beneficia o nos daña a nososotros mismos y nuestras aspiraciones en la vida diaria.

Por ejemplo, puedo tener la aspiración y el deseo de mantener una relación de pareja profunda, con amor, respeto y crecimiento como persona y pareja, pero, de entre muchas otras causas, debido a mi mala educación emocional y mental (y a la de mi pareja también quizás), puedo sin quererlo, sabotear esa relación y llevarla al estancamiento o la muerte. ¿Por qué? porque aunque conscientemente quisiera hacerlo bien, en mi interior hay un niño interior con sus hábitos que está educado a la manera en que le han educado.

La pregunta sería, ¿es este el final? ¿ya está? la única opción que tengo es o vivir de espaldas a mi mundo interior o vivir como si el mundo interior tuviese la ultima palabra y yo solamente pudiese ser un testigo?

Es cierto que recibimos la educación que recibimos, y es cierto también que no pudimos hacer nada para evitar que fuese la que fue. No teníamos ni la comprensión, ni la edad, ni los medios humanos, materiales necesarios. Pero, significa eso que no podemos hoy en día reeducar esa parte nuestra que fue educada deficientemente? No.

Hoy en día tenemos la capacidad de volvernos padre y madre de nuestre psico-emocionalidad, de nuestro niño/a interior y cuidarle de la manera en la que nos gustaría que hubiese sido criado para estar educado conforme a criterios diferentes que solo nosotros conocemos.

Esto implicará satisfacer necesidades de atención sobre nosotros mismos ante nuestras heridas de carencia como el abandono, el rechazo, las decepciones etcétera y requerirá también un componente de sanos limites hacia nosotros mismos, aprender a contenernos y no desbordarnos y emocionalizar/reinterpretar compulsivamente todo. Aprendenr a desarrollar nuestra capacidad de acción, superar nuestra pereza y enfrentar nuestra abulia desarrollando nuestra fuerza de voluntad. Saber ser firmes a veces con esa parte nuestra niña, que ha sido en cierta forma malcriada y se considera con el derecho a exigir en todo momento de cualquiera (nosotros incluidos) lo que quiera.

Las preguntas entonces serían ¿En qué medida conozco este niño/a interior mío? ¿Sé las cosas que le asustan, averguenzan, duelen y aquellas sobre las que está hipersensible? ¿Conozco las cosas por las que siente un anhelo loco y desmedido y aquellas por las que siente pavor y echa a correr a toda prisa en dirección contraria? ¿Qué clase de mamá y papá quiero ser para él/ella? ¿Cómo me quiero comportar con mi niño interior (con mi mundo interior psico-emocional)?

Una reeducacion continuada y completa, llevando la buena educación recibida a cotas de superior alcance y mejorar o sustituyendo la mala educación recibida en cualquier plano de la vida: mental, físico, creatividad, trabajo, pareja, amistades, sexo, espiritualidad, comprensión del mundo, política, economía, comprensión del contexto histórico, relaciones familiares, relaciones dentro del trabajo, comprensión sobre la vida, etc…

Esta reeducación es fundamental para que exista un creciente amor consciente en nuestras vidas. No hay nadie que nos pueda decir exactamente como hacer esa reeducación, porque el educado somos nosotros mismos y el acceso a nosotros mismos requiere de conocer plenamente el pasado que hemos vivido y encontrar las maneras de hacernos de padres y madres con amor y también con límites firmes, pero se puede conseguir.

Y cuando comenzamos un proceso de estas características, verdaderamente abrimos las puertas a poder cambiar muchas de las cosas que en nuestras vidas no funcionan o nos dañan, como si simbólicamente, al reeducarnos ascendiésemos en comprensión, conocimiento, amor y sabiduría de nosotros mismos y de la vida.

Eso es lo que nos deseamos a nosotros mismos y os deseamos a vosotros: mucha reeducación fundamental para que haya amor consciente en nuestras vidas y las vuestras. ¡A por ello!

 




Acerca de la catársis y la liberación emocional

La mente y las emociones humanas son un asunto muy complejo no solamente para ser entendido en abstracto, sino muy complejo para el humano que las investiga en sí mismo como sujeto de “auto-estudio”.

A menudo en los procesos terapéuticos se habla de la catársis como algo bueno o necesario para obtener liberación emocional respecto a nuestros traumas.

Nos gustaría señalar que esto no vale como generalización y que puede llevar a malos entendidos, incluso a situaciones contraproducentes desde un punto de vista “terapéutico”.

Obviamente, si lo que uno busca es estar más a gusto consigo mismo, uno de los requisitos es atreverse a sentir con mayor profundidad (que no necesariamente intensidad o expresividad) sus emociones propias para enriquecer su vida interior y perder miedo de algunas de sus emociones propias.

En este sentido la catársis, si se entiende como un ejercicio de deshinibición, puede resultar conveniente para algunas personas en determinados momentos. Eso sí, deshinibirse no significa necesariamente haber ganado mayor profundidad en el sentir del cuerpo emocional de uno mismo. Significa haber perdido el miedo a exteriorizar una emoción.

La pregunta disyuntiva sería entonces: Leer más ›




Decepción: clase 16 del curso EFAC

Hola a todos y todas:

Tras una prolongada ausencia y un traslado a Paris, reanudamos las clases del curso multimedia EFAC en formato audio hasta completar el curso que tenemos programado.

La clase número 16 versa sobre la decepción, la hemos planteado en formato charla, esperamos que el material os sea de utilidad. Duración 30 min.

Audio de la clase 16:

No olvidéis plantear toda pregunta que os surja, ya que las contestaremos y además servirá para despejar dudas a otros internautas que a su vez tengan la misma pregunta que vosotros.

Un gran abrazo y a lidiar sanamente con esa vieja amiga nuestra, la decepción.

C y M




7 consejos para dejar de ser hipersensible

hipersensibilidad¿Te asustas con enorme facilidad? ¿Te sobresaltas por detalles? ¿Sientes como propias las emociones de los demás? ¿Vives con la constante sensación de que todo va “demasiado rápido”? ¿Eres extremadamente reactivo o reactiva a los tonos de voz?

Pues estás en “modo hipersensible”.

Hay un grupo de entre nosotros, los humanos, que desde pequeños aprendimos a empatizar de manera muy intensa, hasta exagerada diría yo, con todo nuestro entorno para mantener el control ante la inseguridad que sentíamos y para conseguir amor y atención.

Algunos de nosotros, aún hoy en día, mantenemos intacto este mecanismo en nuestras relaciones con los demás. ¿Te has dado cuenta alguna vez que al encontrarte con alguien hablas, asientes compulsivamente y hasta dices o haces cosas que ni sabes por qué estás diciendo y haciendo? Este es uno de los principales síntomas.

Otro de ellos es tener la sensación de molestia aguda por sonidos, luces, tonos de voz, etc…

Pues bien, de entre otros muchos posibles factores, una de los principales causas de esta hipersensibilidad es nuestra falta de voluntad de hacernos cargo de nuestra inseguridad y dejar a los demás tener las suyas. Hemos aprendido a fusionarnos en exceso con el entorno y eso nos daña.

He aquí 7 consejos para lidiar con nuestra hipersensibilidad:

1. Dejar de tomar cualquier sustancia excitante (café, té, drogas, etc…)

2. Dejar de tomar azúcar y endulzantes de otro tipo.

3. Dejar de ducharse con agua hirviendo, procurar ducharse con agua tibia.

4. Reducir o eliminar las actividades relacionadas con la toma de consciencia del cuerpo y las emociones, tales como la meditación o contemplación. Esto no se aplica a la meditación y contemplación que surgen de manera espontánea.

5. Poner un esfuerzo de voluntad en tomar responsabilidad únicamente por lo que es asunto de uno y dejar a los demás ser responsables por su vida, sus inseguridades y sus limitaciones.

6. Hacer las paces con la inseguridad atreviéndose poco a poco, paso a paso a encarar situaciones en las que solemos desbordarnos o bloquearnos por la inseguridad, saliendo de los estados regresivos hacia estados adultos y generando capacidades para enfrentar las situaciones difíciles y crecer a través de ellas (resiliencia).

7. Atreverse a hablar claro y no inhibir las palabras fuertes o “malsonantes”, aprender a dar la opinión propia aún a sabiendas de que puede ser distinta de la de los demás y estar dispuesto a defenderla.

En definitiva se trata de un proceso de desarrollo de la resiliencia, la voluntad y la valentía de ser uno mismo.

No es una tarea fácil ni corta, pero es una tarea que cuando trae sus frutos son mucho más gratificantes y procuran una mayor paz y equilibrio en nuestra vida de manera estable.

¡Saludos!

Marko




Sexo mental vs. sexo corporal

A todos nos preocupa el sexo. Forma una parte importante de nuestra vida y nuestro bienestar tanto individual como en una relación de pareja.

Es el tema sobre el que más se habla y más está en mente de todos… sin embargo para muchos de nosotros sigue siendo un tema plagado de dudas, confusión y falta de conocimiento.

¿Qué podemos aportar nosotros al respecto?

En base a nuestra experiencia, investigación y reflexión hemos llegado a algunas conclusiones.

Hemos constatado que hay dos formas de abordar o de vivir la sexualidad: una predominantemente mental y una predominantemente corporal, por supuesto entre esos dos extremos una amplia gama de grises.

7C3SEXO MENTAL

En la primera de las opciones vivimos un sexo secuestrado por imágenes, ideas, estereotipos y fantasías que pertenecen al reino de nuestra mente condicionada. Es un sexo cargado de anticipación, expectativas y altas dosis de excitación principalmente provocada por nuestra actividad mental. Dependiendo del grado de atención que le prestemos al aspecto mental de la experiencia sexual puede llegar a ocurrir que desconectemos parcial o totalmente de nuestra experiencia corporal propia o de la otra persona.

La etapa de sexo mental suele aparecer cuando somos muy jovenes sin embargo puede perdurar toda la vida, volviendose más y más mental con los años. Esta vertiente tendrá más importancia cuando durante nuestro desarrollo la sexualidad ha sido tratada frívolamente, ha existido abuso y/o ha sido un tabú. En general vivir el sexo de forma mental hace que tengamos mucho desconocimiento sobre nuestro placer, nuestro cuerpo y el cuerpo del otro.

Ante el miedo, la vergüenza y la ansiedad que provoca el sexo recurrimos automática e inconscientemente a estereotipos que nos han sido dados por la cultura en la que hemos crecido o por las filosofías que hemos adoptado posteriormente con un rango de oscilación muy alto: desde fantasías sadomasoquistas, pasando por imaginaciones de sexos de todo tipo en todo tipo de posturas, hasta estar en la cama imaginándose que uno establece un círculo de luz con su Shiva y su Shakti, en una versión mental tántrica de la experiencia sexual, todo ello formas de lo que llamamos sexo mental.

Una de las principales características de este tipo de sexo, es que por mucho que demos rienda suelta a nuestra imaginación y follemos a través de la cabeza, nunca estamos satisfechos y son muchas las veces que al terminar un encuentro sexual de este tipo nos sentimos tristes, insatisfechos o en contacto con una sensación de vacío existencial.

Otra característica importante es que el sexo mental nos aleja de la realidad, nos aleja de nuestro cuerpo, cuerpo del otro, no pudiendo entender más profundamente cómo funcionamos ya que el filtro mental que nos indica que deberíamos hacer tal o cual cosa para dar tal o cual orgasmo a nuestra pareja o para establecer tal o cual grado de consciencia mística, de presencia o de lo que sea, se interpone entre nosotros y nuestra corporalidad sexual.

A largo plazo hay dos opciones con este sexo: o cada vez buscamos más estímulos, cayendo en relaciones de alto voltaje que cada vez demandan cotas más exageradas de excitación (o cada vez estamos más “volados” teniendo pajas mentales místicas más “elevadas”); relaciones que, en el primero de los casos fácilmente se pueden tornar en auto-destructivas y en el segundo de los casos fácilmente pueden conducir a un distanciamiento total del otro, o, podemos vernos envueltos finalmente por una enorme frustración, desidia y apatía respecto del sexo y acabamos dejándolo de lado en nuestras vidas aunque en el fondo nos apetezca seguir interactuando sexualmente en ciertos momentos.

Todo esto sin necesidad de ahondar en el tema de las pajas mentales sexuales mezcladas con cotas elevadas de romanticismo que a menudo experimentamos en nuestras vidas.

SEXO CORPORALcaricias_manos

Por otro lado se encuentra nuestra capacidad física y corporal de sentir placer, de compartir el contacto físico con el otro y poder disfrutar intensamente de encuentros sexuales en los que nos encontramos con nuestra atención fundamentalmente centrada en nuestro cuerpo, el placer que sentimos y el acto sexual corporal con el otro.

Y aquí es donde no existe una posibilidad de “estereotipar” cosa alguna, porque cada uno siente como siente. Cada uno disfruta y vive el placer de maneras diferentes en momentos diferentes del tiempo y por eso cada uno de nosotros ha de averiguar lo que le gusta, disgusta, lo que siente y lo que necesita en un momento dado, más allá de las imagenes e ideas que aprendió a tener sobre lo que es el sexo.

Nuestro objetivo es el mero disfrute y conocimiento de nosotros mismos y del otro, el disfrute del placer propio y del otro tal cual se presenta, placer que proviene de las sensaciones y experiencias sexuales que vivimos en el momento, ya sean unas caricias, unos besos, unos momentos de diversión alocada o media tarde de retozar en la cama.

El placer sexual corporal a menudo viene y va. Saber observarlo y no intentar imponerle nuestras ideas a la energía sexual de la que disponemos, nos predispone mejor a disfrutarla en vez de intentar encajarla en algún molde intelectual.

La paciencia, el tiempo, la comunicación de lo que nos hace sentir de esta u otra manera ayudan mucho a mantenernos conectados con el sexo corporal.

A largo plazo este sexo apoya a conocernos más, disfrutar mucho, ser más autenticos y aprender a compartir mayores cotas de vulnerabilidad y verdad con el otro. Aunque nos parezca, en cierta manera y a una parte de nostros mismos, carrente de esa imagen pasional-melodramatica-tan-perfecta de las peliculas de Holliwood, aun y asi creemos que vale mucho más la pena, vivir el cuento con todos sus capitulos antes que contarse un cuento.

Como siempre esperamos que os sirva mucho y podaís disfrutar de estos momentos de intimidad.

Caroline y Marko