Archivos Mensuales: Julio 2014

“Todo (no) es relativo” (I)

“Todo es relativo” es quizás uno de los axiomas filosóficos clave y más comunmente extendido y aceptado que se ha instaurado en piedra angular de gran parte de la mentalidad occidental actual que tiende al relativismo moral.

relativoComencemos por la frase misma, que si nos fijamos, es, en su naturaleza auto-invalidante. “Todo es relativo”, uhmmm… muy bien, si todo es relativo, será todo, todo, todo, ¿no? ¿o esta frase se escapa del todo? ¿Es decir, todo es relativo salvo la frase de que todo es relativo?

Como podemos apreciar esta premisa es falsa en sí misma, ya que siendo una afirmación taxativa sobre la relatividad de todo, no pone en cuestión la propia relatividad y la dá por asumida y absoluta, cuando de hecho no lo es.

¿Por qué es importante esta frase? pues porque es el pilar vertebrante de gran parte de la ideología actual de tolerancia totalitaria en el seno de muchas “ideologías en favor de los derechos más variados” y porque lleva a aumentar la confusión existente entre la percepción y la realidad.

Cuando hablamos de que todo es relativo, hay un entorno en el que la frase cobra una fuerza importante y podría demostrarse absoluta, y es en el terreno de las percepciones.

Vamos primero con un ejemplo sencillo:

7645561-dos-empresarios-hablan-en-la-mesaSi sentamos a dos personas tras una mesa y colocamos un vaso en medio y les preguntamos sobre el vaso, la percepción que tienen del vaso cada uno de ellos será casi con toda seguridad diferente y relativa. Lo de diferente está claro, pero, ¿relativa? Sí, relativa, es decir, no tiene por qué quedarse estática y absoluta, puede cambiar debido a multitud de causas, ya sean externas o internas: el punto desde el que se está mirando el vaso, la luz del ambiente, el grado de amor o aversión que tengan a los vasos en función de su condicionamiento, sus creencias respecto de los vasos, el estado anímico o emocional de la persona en el momento dado.

Ahora bien, ¿qué es lo que cambia, el vaso real que hay sobre la mesa, o la percepción que las personas tienen sobre él? La percepción qué es, sino un filtro de una realidad existente. El vaso existe sobre la mesa y cada uno lo ve “a su manera” y además de manera dinámica, es decir cambiante,  cada uno lo vea a su manera y esa manera pueda cambiar de momento a momento ¿Eso hace que la existencia del vaso sea relativa? No. El vaso es el vaso y está sobre la mesa, ya sea que fulanito lo vea de un color y menganito de otro porque sufre daltonismo o tiene la percepción nublada por sus emociones.

Es decir, hay un plano absoluto (la realidad de que estas dos personas están ahí sentadas a la mesa en un momento dado contemplando y hablando sobre un vaso que tienen sobre la mesa enfrente suyo) y uno relativo (la multitud de percepciones que surgen en el interior de cada una de ellas respecto de la situación real que están experimentando).

Dicho en otras palabras, en esos momentos, hay un plano estático – determinado que es la realidad objetiva/absoluta/cristalizada/….. y un plano dinámico que está en fluctuación (percepción subjetiva personal).

Por lo tanto, la percepción del vaso, no modifica el color del vaso real que está sobre la mesa, sino que modifica la información con la que cuenta el individuo que lo está percibiendo que finalmente puede hacer uso de su discernimiento, su consciencia, su atención, su conocimiento, para tener en todo momento claro qué es su percepción y que es la realidad.

¿Significa eso que la percepción sea mala, inferior o no forme parte de la realidad? No, para nada. Sin embargo no tiene el mismo estatus ni importancia que la realidad objetiva, ya que, por ejemplo si uno de ellos coge el vaso y se lo tira a la cabeza del otro, el otro no podrá detener a su agresor mediante sus percepciones, sino mediante acciones concretas en el plano de la acción, cosa que a la inversa no ocurre, si uno agrede con el vaso al otro por medio de su mente y su percepción, el otro no resulta herido en lo físico.

Ahora bien, ¿el hecho de que mi percepción subjetiva en determinados momentos fluctúe supone necesariamente un problema? Bueno, en sí mismo no, ya que esa parece ser una de las condiciones de la naturaleza de la percepción, el cambio. El problema que puede suponer esas percepciones es ciando me lleven a actuar de determinada forma ajena a mi voluntaden en la medida que no soy capaz de diferenciar la realidad de mis percepciones sobre esa misma realidad.

Si nos fijamos en la última frase, el quid de la cuestión es, quién permanece conduciendo el “vehículo Yo”, cuando soy consciente de la realidad objetiva que estoy viviendo y al mismo tiempo recibo información variada de mis diferentes percepciones puedo usar parte de esa información para tomar mejores decisiones y llevar a cabo acciones más acertadas, sin perder mi contacto con la realidad objetiva. Pero, por el otro lado, si confundo mis percepciones con la realidad objetiva, en realidad (valga la redondancia), quien acaba decidiendo sobre mis acciones, son las percepciones condicionadas, no yo, deciden “otros” y no yo, es cuando pierdo mi soberanía.

Continuará…