Archivos Mensuales: abril 2014

Meditación: herramienta y droga

juicio-balanza-justiciaLa meditación puede ser usada como herramienta para mejorar nuestra habilidad de estar presentes, con la mente más despejada y con mayor sensación de arraigo interior y paz, eso es de dominio público y cada vez tiene más salida mediática y difusión.

La meditación como herramienta, así como la actividad artística, el baile, las actividades creativas, etc son especialmente indicadas para los seres humanos cuya tendencia crónica es el desequilibrio en su mente tendiente al uso excesivo del hemisferio cerebral izquierdo (análisis, pensamiento lineal, matemático, lenguaje y habilidades relacionadas con el pensamiento científico y organizacional).

No es que el hemisferio izquierdo sea únicamente el que gestione estas áreas, ya que el tema es algo más complejo que derecha-izquierda, pero como generalización no va muy desencaminada y en aras de hacerlo simple lo dejaremos así.

Cuando el uso del hemisferio cerebral izquierdo es desmesurado de manera crónica las personas desarollan mucho este lado del cerebro, se vuelven muy controladoras, muy escépticas, se desconectan de su intuición e intentan mantener bajo control sus emociones. Para ellas es bueno y recomendable usar la meditación como herramienta para llevar al equilibrio al cerebro y pensamiento, de la misma forma que si se tiene la tendencia a la presión arterial alta es bueno llevar a cabo pequeñas acciones que tiendan a bajar la presión arterial regularmente, tales como influir en la alimentación y los hábitos diarios.

En este sentido la meditación está demostrando repetidamente ser muy útil para reducir los niveles de estrés, armonizar el estado de ánimo y ayudar a las personas a ganar cierta “perspectiva” sobre sus asuntos cotidianos cuando están muy “metidos” en ellos y ayudarles a desapegarse de una manera sana de sus, a menudo insistentes pre-ocupaciones.

La meditación es por otro lado una herramienta de drogadicción endógena, es decir, el cuerpo cuando estamos meditando (especialmente transcurridos unos minutos) empieza a liberar importantes dosis de químicos, a alterar nuestro sistema hormonal relajándolo profundamente, a indicar a nuestro cerebro que la facultad de pensar en modo “izquierdo” no es tan necesaria en ese momento y a decirle que active las áreas cerebrales del hemisferio derecho, vinculadas con el pensamiento holístico, el pensamiento atemporal, la imaginación, la creatividad y la intuición.

Como droga para las personas tendientes a usar demasiado el lado izquierdo del córtex es buena, ya que es de fabricación interna, el cuerpo la entiende y sus efectos secundarios sobre un cuerpo con mucha química de estrés y hormonalmente sobre-revolucionado, es justamente positiva, ya que lleva los niveles a umbrales más sanos y equilibrados.

No es poco común que al sentarnos a meditar, al cabo de un rato nos hayamos dado un “vuelo” imaginativo, influidos por el cambio de química de nuestro cerebro y la fuerte activación de las áreas del hemisferio cerebral derecho.

Personas como los artistas, creativos, comunicadores, inventores, escritores, humanistas, religiosos y espirituales, etc… son seres humanos cuya tendencia crónica es a usar el hemisferio cerebral derecho en preponderancia crónica.

sondaggio-drogaEs en este punto en el que la meditación deja de ser una herramienta y para ellos constituye una droga en el mal sentido del término.

Cuando el desequilibrio derecho del córtex cerebral se acentúa, puede tener como consecuencia un incremento en la radicalización y fanatismo del pensamiento, especialmente el religioso o espiritual, la hiper-susceptibilidad emocional, el sobre-dimensionamiento de la percepción subjetiva por sobre la realidad objetiva, la tendencia al pensamiento mágico y la falacia, la credulidad e ingenuidad y fuertes dosis de subyugación y mentalidad esclava. En definitiva, el extremo contrario al del hemisferio cerebral izquierdo.

Lo que ocurre en este caso con la meditación, es que para las personas que tienen la tendencia a descompensarse hacia el hemisferio derecho, la meditación actua como una exacerbación del estado emocional y en vez de ayudarlas al equilibrio hace justo lo contrario. En este caso el trabajo de reequilibrio tiene mucho más que ver con aprender a pensar por sí mismos, ejercitar su concentración, su habilidad para estudiar en profundidad los temas y no dejarse llevar tanto por las generalizaciones y las “visiones holísticas” o emocionales de las cosas, sino desmenuzar, analizar, entender y crearse una relación sana con su propia mente, aprender a pensar con sus propios pensamientos y a crear sus propias posturas mentales sin depender continuamente de ideas de “maestros, profesores, iluminados” etc…

A fin de cuentas, se trata de una cuestión de equilibrios, equilibrio entre nuestro hemisferio racional y nuestro hemisferio emocional del cerebro. Es quizás, una cuestión de síntesis.

Muchos de nosotros tenemos una cierta tendencia a desequilibrarnos hacia uno u otro lado en diferentes ámbitos de nuestras vidas, no necesariamente hemos de estar en todos los planos hacia un mismo lado.

La consciencia, esa habilidad para observar y detectar patrones y significados en nuestro interior y a nuestro alrededor, es justamente la que nos proporciona las herramientas para empezar a detectar, entender y así posteriormente corregir mediante la acción nuestras inclinaciones cuando se van demasiado del balance.




La adicción a “estar presente”

hooponopono-is-being-presentDeseamos con este texto principalmente poner un poco de cordura y sentido común a uno de los axiomas filosóficos y “espirituales” que más de moda se ha puesto en los últimos años en la sociedad.

Con poco que uno investigue en la espiritualidad occidental moderna representada por la religión sincrética y heterodoxa llamada Nueva Era, se encontrará con un concepto básico que es repetido hasta la saciedad en diferentes formas: “aquí y ahora”, “estar presente”, “vivir el ahora”, “vivir en el Ser” y un largo etcétera de variantes que de primeras suenan muy bien y parecen tener todo el sentido del mundo y que tienen una gran aceptación, sin embargo tienen un lado escondido del que vamos a hablar aquí porque no suele ser tratado habitualmente.

Sobre este concepto se habla específicamente -aunque muchas veces ni siquiera se llega a ese punto- de la atención y del darse cuenta, es decir, que podemos estar físicamente presentes y sin embargo estar con nuestra mente dispersa u ocupada en algo que no tenga que ver con la acción que estamos tomando o el lugar en el que estamos. Esto se considera generalmente malo y se le culpa de la mayoría de las desgracias humanas, calificándolo de inconsciencia. Es decir, aquellos que se mantienen “presentes” son los buenos y aquellos que no saben o no pueden “mantener la atención en el presente” son los malos, independientemente de las acciones que cada uno de ellos tome o de si la atención es requisito tenerla puesta en algún otro lugar en el momento presente.

Llegando a los mayores extremos se nos vende la idea de que los maestros “iluminados” son personas que viven con su atención constantemente en el presente, viven supuestamente aquí y ahora 24h/7 días/365 días al año (salvo cuando duermen, aunque hay algunos de los que se afirma que hasta en sueños están presentes…) su mente “se ha aquietado”, están en un estado de presencia y atención absoluta en el que ya no se identifican con sus personalidades (eso sí, si les llamas por su nombre se giran a ver quien les llama) y una larga serie de atributos que se le otorgan inmediatamente a estas personas mediante el efecto halo, del que ya hablamos hace poco en otro artículo.

El objetivo queda explícitamente o implícitamente delineado: hay que conseguir estar presente todo el tiempo posible porque esa es la garantía de una vida llena de amor, satisfacción, salud, abundancia y un largo etcétera. Esto es pensamiento mágico y una falacia lógica (puedes aprender sobre el pensamiento mágico en este artículo). Eso sí a la vez que se establece este objetivo esos mismos maestros, corrientes espirituales, terapeutas, místicos y personajes de todo tipo afirman a menudo que no hay que tener objetivos, que eso es cosa del ego, hay que vivir “en el aquí y el ahora”.

Ahondando en este objetivo que le es vendido al discípulo aspirante a “hombre que vive en el aquí y el ahora”  ubicaremos de inmediato el núcleo del engaño, en realidad es muy sencillo: dado que vivir en el ahora físicamente no requiere de ningún entrenamiento, ningún esfuerzo, ningunas creencias especiales, ninguna formación especial y ocurre sin que lo queramos o no, el truco consiste en hacer creer a la persona en que eso no basta, en que ha de tener su atención en modo auto-observante todo el tiempo, lo que por un lado es físicamente imposible y por otro lado genera un grado de estrés interior del adepto que comienza a compulsivamente intentar tener su atención centrada en el momento presente en toda circunstancia. Como es normal, cualquiera que preste ligera atención a su estado de enfoque y atención se dará cuenta de que este oscila durante el día en muchos grados, siendo naturalmente más intenso en ciertos momentos y naturalmente menos intenso y más difuso en otros momentos.

Es especialmente más intenso cuando se requiere que sea intenso como cuando existe peligro o amenaza real, un trabajo que requiere de concentración enfocada o en general cualquier tarea que demande atención exclusiva. Sin embargo, a la persona no se le plantea la cuestión de esta forma, lo que se le plantea es que para vivir “en armonía con el Ser”, su observador (su atención) ha de estar despierta al momento presente en toda circunstancia y que es debido a los períodos en los que no “está presente” por lo que tiene sufrimiento en su vida.

Esta titánica e imposible tarea aparejada al efecto halo de los maestros y la sutil manera en la que ellos aparentan estar “más” en el aquí y el ahora que uno mismo, – cosa que para nada es así y muchas veces se reduce a una diferencia en la ropa que llevan, el tono de voz que ponen y la cantidad de frases incoherentes y llenas de términos desconocidos que usan- lleva convenientemente a muchas personas (yo fuí una de ellas) a sentirse inferior, menos “consciente”, pensar que necesito hacer cierta técnica o meditación para vivir más en el ahora, cosa que por otro lado jamás puedo evitar hacer.

Eso sí, en el proceso de probar muchas técnicas de meditación, sanación y crecimiento de todo tipo fuí invirtiendo convenientemente mi dinero, mi tiempo Y MI ATENCIÓN, en “maestros”, técnicas y disciplinas resultando todo ello en un gradual incremento de la frustración por no alcanzar la “atención plena” y un gradual proceso de adicción a “estar presente” que es donde radica todo el asunto, ya que, al estresarse uno por no estar presente como le gustaría lo que provoca es un fenómeno de culpa que justamente no le permite estar con la atención relajada en el momento que vive y todo ello se torna en un bucle imposible.

Vamos, resumiendo, el engañabobos perfecto para hacer cursos y cursos para no llegar a sitio alguno, porque repito: NO SE PUEDE VIVIR FUERA DEL PRESENTE JAMÁS. Y así están, miles de personas viviendo en la burbuja de la vergüenza atendiendo a satsangs (reuniones para descubrir “la verdad”) con maestros “iluminados” a los que tienen como autoridad, intentando llegar a un hipotético estado como el que supuestamente ellos tienen al que no pueden llegar porque ya están en él mientras depositan su dinero, su tiempo y su atención en los egos, bolsillos y cursos de los “maestros”.

Sería absurdo afirmar que estar presentes en el momento que vivimos no es útil ni beneficioso, porque realmente lo es en la medida que la situación lo requiere. Si no soy capaz de “estar a lo que estoy” sin duda vivir se vuelve muy complicado. Pero ojo, de ahí a mistificar el concepto de estar presente y convertirlo en la causa subyacente del sufrimiento humano hay unos cuantos universos y lo que se construye no es una ideología de salud y ayuda, sino una de paranoia y adicción a un nuevo concepto.

Si tienes dificultad para centrarte, para enfocar tu atención, para mantener tu atención presente a voluntad, son muchas las posibles causas, empezando por la alimentación, los hábitos de vida, la cantidad de sueño, la contaminación electromagnética, etc… y definitivamente dosis adecuadas de meditación pueden llegar a ser útiles, sin embargo ni te garantizarán una vida llena de “amor, luz y abundancia” ni nada que se le parezca. Para que tengas esa vida de amor, luz y abundancia necesitarás muchas cosas más que la capacidad de enfocar tu atención y “tu presencia”.

Por último se puede revelar una de esas paradojas curiosas de la vida que es: cuanto menos obsesionado estoy con “estar aquí y ahora” y simplemente sé que no puedo sino vivir ahora en el momento presente, tanto más acceso tengo a usar relajadamente mi atención y mi estado de presencia, sin necesidad de maestros, técnicas, ni engañabobos. Eso sí, esto es gratis y lo tienes siempre contigo, se llama: El conocimiento de que vives siempre en el aquí y el ahora.




Pensamiento mágico

En el proceso de evolución y madurez como humanos pasamos por muchas fases, físicamente se perciben con mucha claridad. En lo tocante a la madurez emocional y mental resulta más complicado asir esa evolución de manera clara.

Hoy vamos a hablar sobre dos elementos presentes en nuestras vidas, en nuestras sociedades y en nuestras mentes que pueden obstaculizar, retrasar y a veces hasta detener nuestro proceso de madurez mental y emocional: el pensamiento mágico y la autosugestión.

tumblr_m91a7xhDhy1qajnsio4_1280Cuando hablamos de pensamiento mágico nos referimos -además de su definición básica que está muy bien ilustrada en el enlace de wikipedia- a maneras de pensar que tienen su origen en nuestra infancia, en un tiempo en el que hacíamos servir mucho nuestro cerebro límbico (emocional) y poco nuestro nuestro neocórtex (racional) a la hora de interactuar con la realidad.

Era un tiempo en el que por decirlo de una manera fácil, nuestra percepción de la realidad era mucho más “sentida” que “razonada”.

Pensamientos como:

“Si pienso en esto, esto me ocurrirá mañana” “Si digo estas palabras de esta forma todo saldrá bien” “Si equilibro mi chakra x mis relaciones con los demás o con el dinero y el trabajo mejorarán” “si cierro los ojos y medito lo suficiente transformaré el campo colectivo y apoyaré un cambio de paradigma mundial” “si me enfoco en las cosas positivas las negativas dejarán de existir al no apoyarlas” “si pienso tal o cual cosa eso evitará que me pase nada malo” y un largo etc…

Tres ejemplos propios que se me vienen fácil a la cabeza son los siguientes:

– De pequeño temía a la oscuridad de la noche y tenía pensamiento mágico de que si me tapaba bien hasta el cuello con las sábanas y no me movía no me pasaría nada malo.

– Desde que era pequeño hasta que fuí adolescente tenía un arraigado pensamiento mágico que transformaba en ritual: como tenía miedo de ir a las clases particulares de violín cada sabado (a las que no quería ir pero temía reconocerlo para no lastimar a mi madre y mi familia) y a la presión que me ponía mi profesora siendo pequeño, lo que hacía en el ascensor de su edificio era mirarme al espejo y darle un beso al espejo en la creencia de que eso me haría tener una clase buena (es decir sin gritos, presión ni miedo).

– Ya de adulto, hasta hace algo menos de año y medio tenía el pensamiento mágico de que si las personas meditasemos más y fuésemos más introspectivas, el mundo se volvería un lugar maravilloso en el que vivir, desaparecerían las guerras y la crueldad etc…

Son tres sencillos ejemplos. Dentro de ellos hay algunos denominadores comunes que quiero explicar:

  • El pensamiento mágico a menudo sirve como apaciguante frente al estrés, es una suerte de efecto suavizador del dolor emocional.
  • El pensamiento mágico se puede sustentar sobre un fuerte fenómeno de identificación con algo, alguien o un grupo al que sentir que se pertenece y que supone la máxima prioridad ya que nos encontramos sin empoderamiento para hacer frente a nuestro sensación de soledad y abandono interior.
  • El pensamiento mágico a menudo sirve como disuasor de confrontar la propia vagancia, cinismo e ignorancia respecto a ciertos temas que nos resulta incómodo plantearnos.

El pensamiento mágico tiene muchos orígenes, me gustaría detenerme en tres de sus causas que considero principales:

  1. En la actualidad muchos de nosotros o bien por un lado somos crédulos e ingenuos o por el otro lado somos rígidamente escépticos y cerrados. Ello se puede deber a la manera en que aprendimos a relacionarnos con el conocimiento, el saber y el aprendizaje. Cuando crecimos en ambientes en los que aprender algo iba de la mano de autoridad dura, recompensa-castigo, humillación y hasta en algunos casos agresión, aprendimos a creernoslo todo o a no creernos nada. La base y el fundamento reside en el miedo como elemento vertebrante de la experiencia del pensamiento. Esto puede llevar en bastantes casos a otro fenómeno que es que no desarrollamos nuestro pensamiento crítico, nuestro discernimiento propio y por tanto no desarrollamos nuestra mente propia, desarrollamos solo la capacidad de copiar información ajena y repetirla, no razonarla y generar un mundo mental interior propio en base al uso deliberado de nuestras capacidades de pensamiento avanzadas, tales como la reflexión, la imaginación enfocada, el discernimiento, etc.
  2. Son bastantes las personas que poseen una naturaleza fundamental más sensible y sensitiva que otras, de la misma que unas personas son mas altas que otras o con el color de los ojos distinto por tanto hay personas que por su naturaleza tienen la tendencia por defedto – que no destino o determinación- de pensar de maneras más vinculadas al hemisferio cerebral derecho (aunque decirlo de esta forma no sea del todo exacto). Eso no significa que la persona no pueda mediante su libre albedrío, su voluntad y su esfuerzo adquirir maestría para hacer uso de sus capacidades de razonamiento cuando las necesite.
  3. Por último, pero no por ello menos importante, está el grado de abuso y dolor emocional experimentado en la infancia, su profundidad, duración y periodicidad. Se conoce bastanbe bien el hecho de que uno de los mecanismos básicos de autodefensa ante el dolor es la enajenación, “volarse”, “crearse un mundo propio” o salirse perceptivamente del cuerpo físico, ya sea visualmente o desconectando la capacidad de sentir las emociones propias en el interior del cuerpo.

Obviamente, existen soluciones para cesar el pensamiento mágico, aunque, para ser franco, seguramente en la mayoría de los casos requiera de grandes dosis de desilusión y decepción al abandonar los sistemas de pensamiento mágico para volver a poner “los pies en la tierra”, en la realidad objetiva, que tiene mucho de todo y tiene muchos elementos que no nos gusta nada constatar que existen.

Para ello es bueno reestablecer una relación sana con nuestras emociones y aprender a hacernos preguntas reflexivas para desarrollar nuestra propia mente y nuestros propios pensamientos y reflexiones. Podría sugerir preguntas que hacerse, pero creo que es mucho más interesante que cada uno investigue las suyas propias.

Hay muchas cosas que no conocemos y no sabemos explicar, puede que incluso haya cosas que debido a lo limitado de nuestra percepción sensorial no podamos explicar muy satisfactoriamente o para las que nos falten fundamentos de entendimiento que aun ni sabemos que existen, pero ello no es justificación para quedarnos anclados en sistemas de pensamiento mágico en vez de quedarnos con un sano no sé, que no es sino dejar las puertas abiertas para el futuro entendimiento, cuando las circunstancias para el sean propicias.

Marko




¿Por qué me afectan tanto las cosas?

foto-resilienciaEsta es una cuestión que seguramente más de uno se ha planteado en momentos de adversidad: ¿Por qué me afectan tanto las cosas?

En otras palabras, ¿por que la resiliencia o entereza frente a la adversidad de algunos humanos es tan diferente de la de otros?

Como primer comentario me gustaría recalcar que este texto está diseñado para aquellas personas que quieren ser capaces de lidiar en primera persona con el mundo que existe hoy en día, no con el que les gustaría que existiese en vez del que hay actualmente.

Este es un tema inmenso, interesante y pertinente en nuestras vidas adultas . En aras de mantenerlo simple presentamos tres causas que consideramos principales para contestar resumidamente a esta cuestión:

1. Posibles trastornos del cerebro. El factor físico.

Dependiendo de cómo tenemos “cableado por defecto el cerebro” especialmente en lo referente a las áreas encargadas de la gestión de las emociones respondemos de maneras muy distintas a la adversidad.

En el caso de los seres humanos afectados por trastornos como la psicopatía de nacimiento o primaria (que afecta según estudios entre el 1-6% de la población mundial) supone un serio dilema: ¿cómo experimentará un psicópata la “educación” y por tanto la “adversidad” que supone por ejemplo aprender a hacer algo cuando uno no quiere o se siente contrariado?. Un ser humano que básicamente no puede sentir emociones reales y que las emociones que expresa son producto de una refinada imitación de las de sus familiares o cercanos se encuentra con un serio “handicap” humanitario a la vez que con una posible ventaja estratégica sobre los demás.

“Si no siento vergüenza por mis malos actos, ni culpa, ni arrepentimiento entonces ante la adversidad ¿cómo responderé?¿me afectarán las acciones que me suceden o que voy a tomar? ¿podré dormir tranquilo si tomo decisiones para salir de la adversidad propia que dañan directa o indirectamente a los demás?” (si no has podido evitar pensar en alguna figura pública, política, espiritual, financiera o de algún otro sector posiblemente afectada por este trastorno te informamos de que no andas muy desencaminado o desencaminada. Buen sitio web para consultar con muchos datos esta temática.)

Por desgracia, de momento no se conoce muy bien las causas por las que existe este trastorno ni una solución para el mismo.

Si te has inquietado al leer estas lineas ante el hecho de que puedas ser uno de estos casos despreocúpate, tu inquietud revela que no eres psicópata 😀 aquí puedes chequear una breve lista de síntomas de este trastorno.

Puede haber otros trastornos distintos que no mencionamos y que obviamente también habrían de ser tomados en cuenta al respecto de este punto.

2. La impronta de condicionamiento a través de la educación recibida. El factor emocional.

Una de las causas de nuestra mayor o menor entereza frente a las adversidades de la vida tiene que ver en parte con las circunstancias personales que vivimos en la infancia y el propio ejemplo externo que recibimos de nuestros familiares, cuidadores o personas de las que dependíamos cuando enfrentaban sus emociones, situaciones o períodos de adversidad.

Las personas que han vivido climas y ambientes de abuso, agresión, amenazas, desrespeto, coacción, sometimiento, etc… en los que la adversidad era percibida y recibida por el colectivo familiar con negación o rechazo muestran por lo general una menor resiliencia ante la adversidad que puede quedar patente en forma de depresión, pérdida de la autoestima, desconfianza generalizada, aislamiento, adicciones o por el contrario puede manifestarse como falta de control sobre sus propias emociones desembocando en agresividad hacia sí mismos, hacia los demás, desbordamiento, ansiedad, etc…

En familias en las que ciertas emociones eran consideradas buenas y otras eran consideradas malas y reprimidas por medios físicos o amenazas de abandono, privación de atención, cariño o amor, la manifestación actual del adulto frente a la adversidad y su resiliencia se puede haber visto también seriamente dañada.

La manera en la que los seres humanos cercanos al niño lidiaban con las dificultades también puede afectar profundamente su desarrollo, aprendiendo a imitar los comportamientos de los padres o por el contrario revelándose e intentando hacer justo lo contrario frente a la adversidad, así nos encontramos gente que se deprime, droga o estalla como lo solían hacer sus familiares más directos o figuras relevantes en su infancia y otras por el contrario desarrollan un exagerado sentido de la responsabilidad, una hipersusceptibilidad frente al estrés, la tensión o la más leve confrontación, etc…

Es importante darse cuenta en qué medida estas reacciones condicionadas provienen de experiencias pasadas para comenzar a detectar la cascada de eventos que suelen desarrollarse cuando estas reacciones están presentes y aprender a desarrollar contención emocional, es decir la habilidad de sentir en nuestro interior el rango completo de nuestras emociones sin reaccionar necesariamente hacia el exterior (salvo, claro está, en los casos que haya una agresión y la auto-defensa se requiera), en otras palabras, sobreponerse al miedo a sentir a través de un proceso de elección y voluntad propia continuada.

Este es un proceso que lleva tiempo, paciencia, entendimiento, una gradual apertura creciente y reapropiación de las emociones presentes en el cuerpo.

Tanto la persona que se ha ido quedando gradualmente desconectada de sus emociones (hasta en algunos casos incurrir en una psicopatía secundaria causada por el trauma repetido) como la persona que tiene sepultadas sus emociones reales bajo una montaña de emociones superficiales explosivas, drama, histeria, etc… para desarrollar su resiliencia han de estar dispuestos a encarar sus emociones cuando surgen y asumir su responsabilidad y propiedad sobre ellas.

3. Las creencias y la cosmovisión que uno tiene en la actualidad. El factor mental.

La relación que tenemos con nuestra propia mente puede resultar crucial para poder llevar a cabo la reparación que describíamos al final del segundo punto. Sin embargo, si en la actualidad el adulto se encuentra profundamente sumido en las cosmovisiones de los demás, de “maestros iluminados”, de instituciones varias como gobiernos, religiones, movimientos sociales, etc, resulta muy complicado reestablecer una relación sana con la mente para que nos sea útil en la tarea de reapropiarnos de nosotros y generar enter-eza (unidad, estar enteros) ante las dificultades. Esto es así, porque para poder desarrollar entereza, un requisito fundamental es desarrollar un pensamiento propio al respecto de las cosas en nuestro interior y a nuestro alrededor y esto es lo que las diferentes cosmovisiones del origen que sean justamente no quieren ni son. Son maneras “estandarizadas” de pensar sobre las cosas.

Sin quitarle validez a ciertas afirmaciones de todos los colectivos cuya finalidad más o menos escondida es alinear a los humanos según su propia cosmovisión dejando de lado la habilidad propia del hombre para decidir sus posicionamientos mentales en base al pensamiento libre, crítico y razonado, cabe destacar que resultará entre difícil e imposible que podamos llegar a pensar por nosotros mismos si de manera continuada adoptamos posturas mentales “prefabricadas” por tal o cual grupo, país, gurú, religión, gobierno, etc…

Y es que, no resulta muy cómodo darse cuenta de la enorme influencia que ejercen sobre nuestra mente y nuestros pensamientos los diferentes sistemas de creencias que existen en la actualidad. Sin embargo, para poder desarrollar resiliencia, un requisito indispensable es estar dispuesto a estar abierto al cuestionamiento de los posicionamientos mentales propios y ajenos aunque ello no sea agradable a veces.

En el plano mental, la resiliencia es la capacidad de admitir a debate sincero los planteamientos y argumentos que provienen del entorno, siendo capaces de sostener esos planteamientos en nuestro interior por muy en desacuerdo que estemos con ellos, hasta entender y razonar los motivos por los cuales estamos en acuerdo o en desacuerdo con ellos. Es decir, mantener una apertura mental caracterizada por un sano escepticismo a la par que una sana confianza que tiene por objetivo descubrir la verdad de las cosas.

Mentalidades que sugieren que el ser humano es un insensible y que debería ser diferente, más meditativo, menos invasivo, más amoroso, menos racional, más así y menos asá y que tiendan a sugerir a la gente a que se junten con los que se “sienten bien” y no forman parte de ese resto de dormida o malvada humanidad, inadvertida o deliberadamente lo que generan es un aumento de la hiper-susceptibilidad de los individuos que forman parte del grupo y que han pasado por casos como los descritos en el segundo punto, provocando un fenómeno burbuja (nuestro grupito es el de los “despiertos” y el resto son todos “dormidos inconscientes”) o un fenómeno secta (en el que alguien con conocimientos manipula a los demás a su antojo), pero sobretodo lo que provoca es un dramático descenso de la resiliencia del individuo ante la adversidad, consiguiendo que se vuelva dócil y manejable,  haciendo del progreso algo muy dificil debido a la falta de disposición de auto-confrontamiento de las propias ideas, opiniones y posturas mentales.

Conclusión.

Nuestra capacidad de darnos cuenta de las cosas que nos pasan, reconocer los patrones en nuestro comportamiento, emociones, pensamientos y en la vida, contener física, emocional y mentalmente nuestros diversos estados, pensar por nosotros mismos y tener paciencia para averiguar las posturas mentales propias y ajenas frente a la realidad objetiva están vinculadas a nuestra resiliencia y capacidad de gestionarnos a nosotros mismos en tiempos de adversidad y dificultad, en nuestras manos está una parte importante del proceso de recuperar esta valiosa y fundamental habilidad, la entereza en la vida.




Contención emocional, mental y física. Clase 14 curso multimedia

Una de las habilidades más importantes y por desgracia menos enseñadas y extendidas, es la habilidad de contener nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras reacciones de comportamiento.

A menudo nos encontramos en nuestras vidas con situaciones que de una manera u otra tiene la capacidad de “detonar” nuestra vulnerabilidad y si en esos momentos no disponemos de contención nos vemos abocados a reaccionar de maneras reflejas, automatizadas y a menudo muy condicionadas que no nos suelen agradar a posteriori.

Para aprender a responder en la vida, muchas veces se requiere de desarrollar nuestra capacidad de auto-contención, a continuación os ofrecemos la clase 14 del curso multimedia gratuito EFAC que trata sobre ella más en detalle:




El efecto halo y la realidad herida subyacente como causa principal

efecto-haloEl efecto halo es una ilusión cognitiva, una trampa perceptiva que consiste básicamente en que ante una persona que tiene una característica agradable o atractiva X en un momento determinado, tendemos a imaginar mediante la proyección psicológica que posee otras cualidades deseables además de la aparente sin dato alguno que lo respalde, solo por generalización.

Es decir, ante una persona que en un momento dado se expresa por ejemplo con atractivo, mediante un fenómeno de proyección le creamos un halo y extendemos su momentánea habilidad de expresión carismática a muchas otras áreas de su vida sin tener el mínimo dato sobre ellas en esos otros planos de su vida.

“Si es así de encantador, seguramente que es inteligente, exitoso, un crack en la cama, muy feliz, con muchas amistades, con relaciones geniales, dinero y proyectos…”

Este efecto y su efecto contrario (el efecto diablo) están enormemente extendidos en nuestra sociedad y son tan habituales que apenas reparamos en ellos.

Sin embargo, son la fuente del negocio de cientos de dudosos “profesionales” que lo que venden son su personalidad y su imagen en vez de su producto. La publicidad está llena de intentos de efecto halo.

Hacemos mención especial de las personas afectadas por la psicopatía, que en muchos casos tienen como características destacadas un encanto superficial muy marcado, una gran capacidad para la oratoria y habilidades de mimetización emocional. Tienen como habilidad diseminar y extender el efecto halo entorno a ellos de maneras creativas y se valen de él para conseguir sus objetivos, sin importar la veracidad u honestidad de sus acciones.

Todas estas características son de hecho muy comunes en profesiones que se autoproclaman como “autoridad”, tales como los cargos políticos, CEOs de empresas, gurús de todo tipo, “líderes” religiosos, científicos, etc…

En general, si no prestamos atención, solemos aupar a las personas en nuestras vidas mediante un efecto parecido llamado “subir en un pedestal” que aparte del efecto halo suma la característica de proyectar sobre la persona nuestras expectativas de cómo deberían ser, actuar y responder, con la consecuente decepción cuando nuestras expectativas no se ven cumplidas.

Hay muchas causas del orígen de este efecto, nosotros sostenemos que la causa principal reside en la vulnerabilidad no reconocida en nosotros, concretamente nuestro abandono y nuestra vergüenza no reconocidos.

Al no apropiarnos de nuestras necesidades de haber tenido a un padre y una madre perfectos podemos llegar a endiosar a una persona mediante el efecto halo con facilidad porque nuestra parte vulnerable no reconocida (nuestro niño interior) le atribuye la idealización de que “he encontrado por fín al papá o la mamá perfecta que nunca me va a hacer daño ni a traicionar y que me va a dar lo que tanto necesito y no va a abandonarme”.

Obviamente, esto no es algo que pensemos en estos términos, pero sin embargo, nos vemos a nosotros mismos mirando con cara atontada y pérdida parcial o casi total de objetividad a nuestro “enamorado/a” a nuestro “actor de cine favorito”, a nuestro “maestro espiritual” o a cualquier persona sobre la que proyectemos estas carencias y anhelos.

A menudo aprendemos de estos episodios de manera abrupta, a base de decepciones y a base de cerrar nuestra sensibilidad para no volver a ser traicionados en nuestra confianza.

Lo que nosotros os proponemos es no tener que cerrar la puerta a la confianza, manteniendo la puerta de la objetividad abierta.

Para ello, para no caer en las trampas del efecto halo, hace falta mucho valor, valor de encarar las, a veces, profundas sensaciones de soledad, carencia y desvalorización que aparecen en nuestras vidas, entendiendo que tienen un orígen y que requieren de nuestra atención en la medida en que surgen y se hacen patentes en nuestras vidas.

El mecanismo en realidad es sencillo, aunque hasta cierto punto devastador: o bien nos encargamos de aceptar nuestra vulnerabilidad herida, de validarla y de contenerla dándole el espacio y la atención objetiva que se merece en nuestras vidas o bien en nuestro intento de no “querer sentir nuestra soledad, nuestros sentimientos de vergüenza y abandono” lo que haremos será proyectarnos en alguien que nos salve, que nunca nos falle, que esté ahí (aunque se trate de un animalito o una mascota) alguien a quien forzosamente tendremos que ver “perfecto” y del que quedaremos dependientes emocional, mental y a veces físicamente.

La clave reside en mantener el contacto con uno mismo, con los pensamientos, sentimientos y acciones de uno en tiempo presente y con los hechos que están acontenciendo, no prestando demasiada atención a la percepción subjetiva personal (las historias que me cuento sobre los hechos que tienen lugar) que estamos teniendo de esos hechos sino a las acciones que acontecen.

Hay un hermoso dicho que se aplica muy bien y sirve para ubicar el efecto halo a la perfección: “por sus actos los conoceréis”.

Y es que un ser humano que conoce verdaderamente su vulnerabilidad, sus sensaciones de carencia, de abandono y de vergüenza es mucho menos propenso a proyectar y esperar que otros le rescaten de su dolor, le den seguridad, le gobiernen y le den o quiten libertades.

Si queremos estar libres del efecto halo y de sus consecuencias negativas, hemos de estar abiertos a acoger lo que es nuestro, nuestra vulnerabilidad y puede que esto suponga el fín del bucle “subir en un pedestal – decepción/traición”.




Abusos y límites: clase nº13 del curso multimedia gratuito EFAC

Vivimos en una sociedad muy rápida, dinámica y vastamente ignorante de los principios espirituales que subyacen a nuestra experiencia en este mundo. De ahí que apliquemos muy poco los principios sagrados de no-agresión y auto-defensa.

Cuando estos dos principios no son puestos en acción, vivimos o bien consintiendo el abuso hacia nosotros o generándolo a los demás. En esta clase definimos lo que constituye el abuso y las lineas de acción para reparar la conexión con estos dos principios sagrados en nuestras vidas.

A continuación os presentamos la última clase recién lanzada del curso multimedia EFAC: nº13 abusos y límites.

Se trata de un tema muy complejo al que iremos dedicando tiempo próximamente en los textos que elaboraremos, ya que está muy vinculado a las causas de gran parte de las cosas que nos mantienen esclavos a nivel individual y colectivo en la realidad.




¡Hola a todos!

M y C: Os damos la bienvenida a la nueva y definitiva ubicación virtual de E.F.A.C. Educación Fundamental para el Amor Consciente: efac.amyca.net

EFAC F.AMYCA LOGO iniciowebDesde este nuevo portal de EFAC, integrado en la red de la web de la fundación AMYCA haremos “borrón y cuenta nueva” como se suele decir, trayéndoos nuevos textos, informaciones y materiales vinculados con la gestión emocional, el liderazgo vital y la vuelta a la verdadera libertad e integridad individual y colectiva como humanos.

Desde ya os recordamos que tenéis disponible el curso multimedia gratuito EFAC en nuestro canal de YouTube y esperamos tener activo este nuevo sitio web lo más rápida y efectivamente posible.

Por último os informamos que podéis seguirnos en nuestro facebook y este es nuestro nuevo email: efac(arroba)amyca.net ; a través de este email atenderemos vuestras consultas, preguntas y peticiones de sesiones.

¡Un abrazo para todos!

Caroline y Marko




Los 16 mandamientos de la religión de la Nueva Era

A continuación os presentamos en forma de 16 mandamientos una síntesis de las normas que más o menos explícitamente son dictadas por la religión de la Nueva Era  a través de esta mezcolanza de maestros, libros, documentales, enseñanzas, sistemas de autoayuda y cultos variados que componen la “religiosidad de bolsillo” del inicio de este nuevo milenio. Adjuntamos a cada mandamiento su breve explicación, sus consecuencias en la vida del adulto y su paso sanador correspondiente.

mandamientos-lupus1. NO SERÁS VIOLENTO. No levantes la voz, no grites ni te enfades, ni te defiendas de nada ya que todo es reflejo de ti mismo y has de amarlo. Como consecuencia a este mandamiento el adulto deja de actuar ante los abusos, no puede cambiar las cosas externamente y se autofustiga por cosas que no tienen nada que ver con él o ella. Aquí, atreverse a usar el principio sagrado de autodefensa de manera proporcional a los hechos acaecidos aún a costa del rechazo de los demás y del miedo a quedarse solo sana.

2. NO INVADIRÁS. No dirás nada a nadie que se esté confundiendo o diciendo falsedades porque el bien y el mal no existen, cada uno está en su proceso de evolución de la consciencia solo que en diferentes grados de evolución. La consecuencia es que no hay aprendizaje posible y se produce un fenómeno de estancamiento ya que nadie habla sobre los errores y las cosas en las que te confundes y por tanto no tienes un reflejo constructivo para mejorar. Confrontar las posiciones adquiridas ayuda al crecimiento, entendimiento y conocimiento real y profundo a pesar de que superficialmente no haya “buen rollo” a veces.

3. NO SERÁS SERIO. No adoptarás actitudes serias ante la vida porque eso es ser poco espontáneo, espiritual y sincero. Siempre tendrás que tener como objetivo volver a ser sólo como un niño. La consecuencia es la demonización del trabajo y la auto-incapacitación para llevar a cabo cualquier proyecto que requiera de concentración, análisis, aplicación de conceptos mentales complejos y rigurosidad. Vivir acorde a este mandamiento ocasiona una enorme limitación en la vida adulta y falta de responsabilidad respecto al plano material y laboral. Aceptar y reconectarte con la seriedad de forma puntual cuando se requiere, pone a tu disposición las herramientas a tu alcance para dirigirte hacia tu meta.

4. NO TE SACRIFICARÁS. El sacrificio es malo porque no hay nadie a quien salvar de nada, todo está bien como está y las cosas son exactamente como deberían ser. La unica forma de salvar a la Humanidad es si todos evolucionamos en nuestra meditación hasta alcanzar la iluminación, si eso ocurre el cambio se producirá por sí solo sin necesidad de acción. Este concepto lleva a evitar cualquier esfuerzo que no reporte beneficio propio inmediato, lleva al auto-centramiento, al egosimo y a velar únicamente por las necesidades propias y por tanto no tener en cuenta el impacto en las necesidades del conjunto,  devalua gradualmente la voluntad humana hasta hacerla entrar en Abulia (cese de la voluntad propia). Para lograr ciertas metas, especialmente las costosas y a largo plazo, es un requisito sacrificarse y sacrificar ciertas comodidades inmediatas tanto en lo personal como en lo colectivo.

5. NO TE COMPROMETERÁS. Has de ser total en lo que haces y disfrutarlo siempre, así que si te contraria no es lo tuyo. En el momento que hay resistencias, que requiera de esfuerzo y perseverancia es que no es espiritual y “no fluyes” por lo tanto pasa a otra cosa porque “ahora no es el momento”. La consecuencia es la superficialidad en las relaciones y la ponerización (psicopatización) de la relación del humano con su entorno, desembocando en una parcial o total falta de responsabilidad y la objetivización de las personas como fuentes de buen rollo, placer y bienestar inmediato. La sanación pasa por atreverse a enfrentar lo que nos hace sentir mal respecto de comprometernos y mantener nuestros compromisos adquiridos en los que la integridad objetiva no se ve comprometida.

6. NO DARÁS TU ATENCION A LO NEGATIVO. Mantén tu atención y percepción en lo positivo porque así lo negativo desaparecerá debido a que no lo alimentas. Si todos dejamos de tener pensamientos negativos reinará la paz en el mundo. La consecuencia es que evitando los problemas no hace que estos se solucionen, sino todo lo contrario, se enquistan y en algunos casos se incrementan. El paso sanador consiste en llevar la atención a lo negativo en la medida suficiente como para diagnosticarlo, buscar soluciones y actuar en consecuencia para resolverlo.

7. NO TE PELEARÁS POR UNA CAUSA AJENA A TI. Porque no es asunto tuyo, cada cual tiene su vida y como no hay bien ni mal no importa el grado de daño que presencies, siempre es asunto del otro y no tuyo. Cada uno crea su realidad así que, que el otro cree una realidad más iluminada en su vida. La consecuencia es que actuando así uno es complice del Mal ahí donde ocurre mediante la negación de prestar ayuda y enfrentarse a la injusticia. Lleva a la muerte de la empatía, a la apatía, a la falsa emocionalidad superficial y la psicopatización e insensibilización del individuo hacia los demás. A nivel colectivo es el caos actual. Confrontar la injusticia allí donde ocurre es bueno para los demás y muy bueno para ti, tomar pasos de humanización y atención al entorno reestablece los valores de Bien, Mal y Justicia en tu vida y en el colectivo.

8. NO HABLARÁS CLARO. No te agarres a las palabras. Eso es ser mental. No existe la verdad objetiva, solo existe tu propia verdad así que todos estamos en lo cierto y no hace falta llamar las cosas por su nombre porque las palabras son solo etiquetas que no sirven para designar la realidad. El tono del interlocutor invalida el contenido de su mensaje. Un mensaje transimitido con dureza es falso porque el que lo dice no está en paz. La consecuencia supone vivir en la justificación mediante el uso de palabras edulcoradas y eufemismos, sin enfrentar frontalmente la realidad y por tanto sin salir de la negación y resolver los problemas del individuo. Fomenta también el lenguaje que enfatiza la percepción subjetiva personal por encima de la verdad objetiva de los hechos y acciones. Entender el significado de las palabras, aprender a considerar la afirmación de alguien con quien de primeras no estamos de acuerdo para averiguar si lo que dice es objetivamente cierto o no, a pesar del tono que la persona esté empleando es una de las maneras para crecer, adquirir conocimiento, aprender a hablar con claridad y a actuar con sabiduría.

9. NO INSISTIRÁS. Insistir es querer tener la razón, eso es el ego y es malo. La Verdad no necesita ser defendida. Insistir no es espiritual porque no aceptas la realidad tal y como es y no fluyes. La consecuencia en la vida del adulto es la resignación y al estancamiento. Colectivamente supone la perpetuación del estado de esclavitud en el que vive la humanidad desde hace milenios. La Verdad ha de ser defendida, no porque sino se muere, sino porque si no la defendemos, el Mal gobierna y prevalece a sus anchas. Por lo tant0, insistir ferreamente y actuar en consecuencia en los puntos en los que la Verdad está siendo dañada y puesta en compromiso, es nuestra manera de mantener la justicia y el Bien.

10. NO TE OPONDRÁS A LAS COSAS. Has de aceptar todo tal y como es, eso es signo de iluminación. Si te opones a algo es porque te posee el ego y tienes intenciones escondidas que proyectas sobre aquello que te estás oponiendo, indica un grado de espiritualidad bajo. Como consecuencia el adulto se desempodera no usando el no, no poniendo límites ni contrariando, perpetuando el modelo de auto-odio, de silencio por miedo al rechazo y perdiendo la confianza en lo que uno piensa y siente realmente hasta el punto de reprimirlo parcial o totalmente. El paso sanador es hacer las paces con el ego, entender que es un requisito para experimentar la realidad individual y colectiva en la que vivimos y que “per se” no tiene nada de malo, es una herramienta indispensable para identificarnos con la forma que tenemos actualmente. Por lo tanto, oponerse a algo, cuando existen argumentos objetivos para hacerlo es necesario para avanzar en nuestras vidas y colectivamente.

11. NO TOMARÁS DECISIONES BASÁNDOTE EN LA MENTE. La mente no sirve más que para molestarte y para cosas prácticas como para acordarte de donde tienes las llaves de casa. Para vivir la vida has de sencillamente ser, sentir y dejar de pensar. Pensar no trae nada positivo a tu vida, solo te incordia, te vuelve mental y te aleja de la paz interior. Como consecuencia el adulto deja de valorar el intercambio de conocimiento y opiniones profundo con los demás. No hay debate ni crecimiento. No hay comunicación sin la mente, no hay investigación, no hay entendimiento de lo que sientes, no hay avance, es una vuelta al estado animal que sigue sus impulsos, se detiene la humanización. Si no piensas las cosas, si no reflexionas, no puedes salir de la negación, darte cuenta y por tanto cambiar. Un paso sanador puede ser debatir con las personas las creencias y opiniones propias y comenzar a sostener en la mente de uno los pensamientos ajenos y a veces contrarios del de uno mismo para evaluar su veracidad y estar dispuesto a cambiar las propias, admitir los errores propios y corregirlos abiertamente.

12. NO SERÁS ERUDITO. Todo conocimiento que merezca la pena está exclusivamente en tu interior. La verdad no existe y aunque existiese no puedes llegar a conocerla y descubrirla nunca. El conocimiento exterior no importa, lo único que importa es el conocimiento interior. La consecuencia es vivir con un trastorno mental que desconecta al adulto de la realidad objetiva haciéndole creer que es dios y devaluando el fenómeno de retroalimentación con la realidad objetiva en base a la experiencia propia con ella. Genera aislamiento, fanatismo, cerrazón e intolerancia extrema. El paso sanador es desarrollar la humildad de saberse desconocedor de muchas cosas y abrirse a aprender de otros y de la vida los conocimientos necesarios para salir de la ignorancia.

13. NO CULPARÁS. La culpa es mala porque limita tu potencial. Nadie es culpable de nada. El sentimiento de culpa es solo una herramienta para ser controlado por otros. La consecuencia es dejar de sentir la culpa como un elemento natural de la psique y las emociones que nos ayuda a saber que hemos hecho algo malo y a sentir arrepentimiento para subsanar el error. Fomenta la psicopatización de las relaciones y las conductas del individuo. El paso sanador aquí tiene que ver con reconocer la culpa y la responsabilidad propia (si existe objetivamente) en los eventos ocurridos, admitir la culpa propia, expresar y reconocer el error cometido, subsanarlo y aprender de él para la vida futura.

14. NO EXIGIRÁS. Exigir es violento y malo, solo el ego exige. El que no cumple con su responsabilidad es solo porque no ha evolucionado lo suficiente en su consciencia, por lo tanto no hay nada que exigirle, ya aprenderá cuando llegue su momento.  Las consecuencias son vivir en el nihilismo, “todo vale” o en un relativismo moral parcial o total que genera entropía, caos y sufrimiento humano en diferentes grados. El paso sanador propuesto es dejar de mirar para otro lado y plantarse firmemente ante las injusticias con los medios al alcance de uno, dejando claro el rechazo hacia la falta de responsabilidad y la exigencia para la reparación del daño cometido contra uno o contra el prójimo.

15. NO INTERVENDRÁS. No tienes derecho de meterte en el proceso de nadie si no te lo piden. La víctima ha de aprender a no ser víctima y enfrentar al abusador independientemente de las circunstancias. La consecuencia es la justificación y legitimización de la violencia, de la esclavitud y del abuso en alguna de sus formas fomentando que sea visto como algo normal y natural. Colectivamente es la ponerización global de la sociedad y la justificación del estado de esclavitud actual. Desarrollar el coraje y la valentía de intervenir cuando está cometiéndose un abuso aún a costa de poner en riesgo la propia seguridad es la clave en este punto.

16. EVITARÁS EL CONFLICTO. Usar la fuerza para la defensa, hablar con dureza y usar ciertas palabras no te lleva a ser más espiritual, más conectado con el corazón y más equánime. Solo a través de la paz y la conexión con el corazón, la meditación y el pensamiento positivo se solucionan todas las cosas, no involucrándote en las situaciones de conflicto. La consecuencia es la profundización del individuo en el sentimiento de auto-odio, de cobardía y vergüenza por no actuar frente al Mal, derivando en toda suerte de desordenes físicos, emocionales y psicológicos debido al sentimiento de culpa subyacente. El reconocimiento de lo que es más importante para uno mismo es importante aquí, porque la Verdad ha de situarse antes que la comodidad, la seguridad y el agrado de los demás, de esa forma la acción, a veces, llevará a la confrontación para una resolución efectiva de los problemas.

Marko y Caroline




Aprendiendo a aprender

La manera en la que nos encaramos con la información que nos es presentada en el día a día en la vida es, quizás, uno de los puntos más importantes en lo tocante a por qué vivimos la vida como la vivimos, con los fallos, miserias y con los aciertos, éxitos que cosechamos. Es nuestra “enseñabilidad”, nuestra capacidad de aprender algo nuevo que proviene de una fuente externa a nosotros, ya sea un profesor, una nueva pareja, una nueva situación del tipo que sea.009
Dependiendo del grado de atención que le pongamos al proceso de aprendizaje en nuestras vidas podremos darnos cuenta del hecho de que hay patrones de comportamiento que se repiten, nos damos cuenta de ello quizás por los desenlaces que se repiten periódicamente.

Sin embargo, no solemos prestar atención al origen ni al proceso por el cual se acaban dando esos desenlaces repetitivos.

Gran parte de ese proceso ocurre en el momento mismo de iniciar la interacción con la cuestión o persona que sea y tiene que ver con el grado de apertura o cierre que tenemos desde el mismo inicio.

Rechazamos, juzgamos destructivamente sin argumentos, criticamos por despecho y nos mostramos rigidamente escépticos por un lado y por el otro confiamos completamente, somos crédulos e ingenuos, no comprobamos nada y nos mostramos fanáticamente “abiertos” o “fluyendo”.

Estas dos tendencias están hermosamente ilustradas en el gráfico superior (extraido del seminaro Ley Natural). En ambos casos nos hacemos un flaco favor y en ambos casos gran parte de las raices de tal actitud frente a la nueva información, frente a la nueva situación o a la nueva persona o relación se encuentran enraizadas profundamente en nuestra primera infancia.

Muchos de nosotros crecimos empapados de modelos de aprendizaje basados en la desigualdad, basados en la fuerte jerarquía y en el extremo concepto de autoridad que propugnaban un padre duro autoritario, un colegio estricto, un profesor marcial o lo que fuese o puede que fuese el fenómeno contrario, como pasa más habitualmente en estos tiempos, crecimos en una desigualdad basada en los “nuevos modelos horizontales” en los que haciamos lo que nos daba la gana cuando nos venía en gana, sin criterio y sin limites.

Lo que esto ocasionó es una polarización frente a lo nuevo: o bien aprendimos a meternos en el bucle de la proyección hacia una persona, ideología o corriente (poner en un pedestal – endiosamiento – traición –  decepción y cambio de ídolo) o bien nos cerramos a toda nueva información sin dar pie a nada nuevo en nuestras vidas.

Puede que fuesemos estimulados a comprar determinada “cosmovisión” de la vida, para que veamos las cosas como las ven nuestros papás, nuestro grupito, nuestro pais, nuestra corriente espiritual, nuestro gurú o nuestro ídolo…

En todo caso, en el proceso perdimos nuestra individualidad y nuestra sabiduria para elaborar nuestra propia cosmovisión, unas veces por miedo, otras por vergüenza y otras veces por pereza.

Mejorar nuestra “enseñabilidad” y nuestra predisposición a aprender y crecer tiene requisitos: hemos de estar dispuestos a poner en cuestión lo que pensamos y constratar incansablemente nuestros supuestos y percepciones con la realidad objetiva, hemos de estar dispuestos a contrastar la información que nos llega independientemente del tono de voz o de la simpatía que sintamos por el interlocutor de turno, hemos de estar dispuestos a poner nuestra voluntad para hablar y para abrirse a cuestionar conceptos comunes de un grupo en momentos en los que la presión social es fuerte o en los que hablar no es popular o cool, hemos de estar dispuestos a no saber, a sentirnos en medio de la nada, inseguros, para poder acabar encontrando respuestas de verdad y no sucedaneos para auto-tranquilizarnos.

El rígidamente escéptico escuchar y tener la voluntad de sostener en la mente la nueva información aunque sea un reto de escuchar y aunque de miedo o yuyu.

El rígidamente “abierto o fluido” tener la voluntad de contrastar lo que le es presentado y salir de la mentalidad de fusión con el grupo para elaborar su propia cosmovisión y llegar a ser el mismo aunque de pereza hacerlo o miedo salir de la mentalidad de rebaño.

Aprender a aprender con eficiencia, con una sana confianza a la par que un sano escepticismo es un gran reto y tiene el potencial de cambiar nuestras vidas, de cada uno de nosotros depende.