01. El modelo de las tres realidades

Vamos a comenzar el curso abordando el modelo que hacemos servir como orientación para movernos por la vida. Lo hemos llamado el modelo de las 3 realidades.

Para ver y entender el modelo en detalle descarga la imagen, mira el vídeo y lee el texto:

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Antes que nada, consideramos importante presentar un modelo, porque pese a que un modelo no deja de ser una abstracción, sirve como orientación y para ayudarnos (si está correctamente planteado) a ubicar elementos en nuestras vidas que hasta la fecha no entendíamos o no sabíamos situar en su contexto.

Primero, hablemos de la realidad objetiva. Aunque nos pueda sonar vagamente el término realidad objetiva o verdad, solemos tener ideas encontradas o condicionadas por la religión o doctrinas similares que están basadas en actos de fe.

Cuando hablamos de realidad objetiva nos referimos al conjunto de hechos ocurridos en el pasado y que ocurren en el presente, tal cual ocurrieron y tal cual ocurren. Por ejemplo, la realidad objetiva de tu propio nacimiento. La realidad de tu nacimiento es justamente todos los hechos entorno a tu nacimiento que ocurrieron en la realidad compartida de las personas involucradas y en su interior en los momentos en los que estabas viniendo al mundo, exactamente de la forma en que ocurrieron.

Para seguir con el ejemplo y ser más específicos, podemos decir que es el conjunto de circunstancias vitales en las que estaban involucrados tus padres o sólo tu madre o quienes fueran, las palabras exactas que se pronunciaron en los momentos exactos, los sonidos que sonaron cuando sonaron, al tiempo exacto en el que sonaron y así todos los elementos que configurasen esos momentos precisos.

Puedes tener más o menos datos exactos de lo que ocurrió, puedes tener más o menos acceso a esos hechos mediante testimonios de personas o testimonios materiales (grabaciones, vídeos, fotos, etc.) pero es innegable que ocurrió, que es el pasado y que no se puede cambiar, estás aquí y eso se debe a que en un momento determinado X naciste exactamente de la forma en que naciste, esa es la realidad objetiva, la Verdad.

Como ha quedado patente en el modelo, nos referimos a la realidad objetiva completa como el conjunto de lo acontecido y lo actual en todo plano, dimensión y densidad existente. Esto, por muy grandilocuente que pueda sonar, supone abrirnos a entender que hay una enormidad sobre la que aún no sabemos nada ya que forma parte de la información a la que no tenemos acceso, es decir, respecto a gran parte de la realidad objetiva completa somos nescientes.

Continuando, podemos subdividir la realidad objetiva completa en dos, ambas dos contenidas en la completa, por un lado está la realidad objetiva compartida, que es la realidad compartida por las personas en el mundo y por otro lado está la realidad objetiva interna, que es la realidad interna de un individuo que por su naturaleza no puede ser vivenciada por otros individuos excepto por aquel que está teniendo la experiencia.

La realidad objetiva interna también se puede subdividir. Una de las subdivisiones la llamamos “el niño interior herido” o también la denominamos la realidad herida personal. Esta es una parcela de la realidad objetiva interna que ha quedado dañada, dolida y resentida por los eventos dolorosos de la vida que nos han tocado vivir. El que los eventos hayan dejado en mayor o menor medida su impronta en nosotros, dependerá de múltiples factores, entre ellos nuestra resiliencia, nuestra propia naturaleza y factores circunstanciales.

Como podéis apreciar en el modelo, la realidad herida personal, es una parte de nuestra realidad objetiva interior. En verdad, es una parte relativamente pequeña de todo el conjunto de nuestra realidad objetiva interior, sin embargo cuando desconocemos su funcionamiento y contenidos, ejerce realmente una influencia importante sobre los actos y las vidas de la mayoría de nosotros.

Digamos que, por ejemplo, durante el nacimiento se ha podido producir una separación prematura o brusca del niño con la madre que ha podido ocasionar una intensa sensación de abandono en el niño. Puede que el niño registre este hecho en su sistema nervioso, psique y sistema emocional, llorando más a menudo en los días siguientes, o sintiéndose inseguro al quedar unos instantes sólo o lo que fuere. Estos eventos pueden haber conformado el condicionamiento de la vulnerabilidad de la persona ante determinadas circunstancias vitales.

Puede darse el caso de que esa impronta se solucione con el paso del tiempo o puede darse el caso de que esa impronta quede grabada más profundamente y perdure hasta la edad adulta.

De esta forma, son muchas las situaciones de la vida que van dejando sus impresiones en nosotros. La impronta de estos hechos puede perdurar en nuestra psique, en nuestro cuerpo físico y emocional siendo la fuente de fuertes impulsos a reaccionar de determinada forma y activar diversas estrategias de evitación del dolor. Estos múltiples aspectos de intentar evitar el dolor los englobamos bajo la denominación de Protección y están directamente relacionados con nuestra realidad herida personal.

En este aspecto podemos estar enfrentados a situaciones que dejaron una impronta de abandono, desconfianza, vergüenza, shock, malestar, dolor, tristeza, rabia, miedos, inseguridades, etc… todo ello configura nuestra realidad herida personal.

En la mayoría de los casos, salvo en desórdenes mentales como la psicopatía (donde el mecanismo parece operar de forma diferente o inexistente), esta realidad herida queda almacenada de manera inconsciente en nosotros y ejerce una fuerte influencia en nuestro comportamiento durante el tiempo en el que desconocemos de su existencia y características, en muchos casos, sin embargo a través del uso de la voluntad y la auto-investigación podemos acceder al material emocional almacenado y aprender a relacionarnos con él de manera nueva, dejando de lado viejos patrones de comportamiento, de emocionalidad y de pensamientos.

Cuando se conforma la realidad herida personal, dependiendo de la intensidad y la frecuencia de los sucesos dolorosos, se desencadena la creación de filtros perceptivos que contribuye a la percepción subjetiva de la realidad. Se trata de filtros que maquillan la realidad objetiva y pueden distorsionar lo sensorial, lo cognitivo y lo emocional.

Pero nuestra realidad herida personal no es la única fuente que puede llegar a generar filtros. Somos seres programables y como tal, los programas, condicionamientos, que nos han sido instalados, mediante la educación, pueden llegar a actuar como poderosos filtros de la realidad objetiva compartida y de la realidad objetiva interna alienándonos completamente de la una, de la otra o de ambas a la vez.

Cuando se produce una toma de consciencia significa que a través de la auto-reflexión se ha llegado a reconocer el filtro como tal y que al reconocerlo (conocerlo) uno puede recuperar su libre albedrío sobre el filtro en cuestión y retirarlo, pudiendo observar y percibir la realidad tal cual es.

Pasando de interpretar la realidad objetiva compartida a VER la realidad objetiva compartida.

En este momento el individuo tiene dos opciones: elegir mirar a través del filtro o mirar por encima del filtro accediendo a una visión alineada con la realidad objetiva, es decir, percibir objetivamente. Este hecho, que podría parecer de poca relevancia, le da al individuo la oportunidad de conocer la verdad y poder actuar en consecuencia evitándole dar vueltas de forma cíclica alrededor de un mismo tema sin poder llegar a una resolución del mismo.

Podríamos concluir de la siguiente manera:

Premisas del modelo en nuestra contra:

El ser humano es programable, desde pequeños se nos instalan toda una serie de programas, la gran mayoría quizás son inocuos, incluso algunos son positivos, pero unos cuantos programas son malignos y apoyan a la ponerización, limitación y desvirtuación de nuestras capacidades propias y de nuestro acceso a la verdad.

El ser humano tiende por su base fisiológica (el cuerpo humano) a buscar el bienestar y a evitar el dolor, siendo éste un poderoso filtro que le condiciona a menudo a no optar por la realidad y la verdad y mantener así cierto confort aunque sea instalándose en la mentira.

No todos los seres humanos son iguales en lo que a la percepción se refiere (igual que existen invidentes, sordo-mudos, también existen personas incapaces de sentir emociones y sentimientos profundos: los psicópatas). Por ello, gran parte de las decisiones que uno adopta basándose en la premisa de que todos somos “fundamentalmente buenos” o “en el fondo buenos”, están basadas en un falso supuesto.

El ser humano es nesciente de casi todo, salvo de parte de la realidad colectiva compartida y de su realidad objetiva interna, de las cuales es ignorante o consciente.

Premisas del modelo a nuestro favor:

Nuestro punto fuerte es que tenemos libre albedrío, por lo tanto podemos escoger, la elección es nuestra, siempre que hagamos uso de nuestra voluntad, podemos conseguir retirar los filtros que distorsionan nuestra mirada de la realidad, para poder hacer un diagnóstico preciso y encontrar soluciones eficaces a nuestros problemas, el pre-requisito es querer hacerlo.

Nos encontramos en un momento del tiempo colectivo en el que el acceso a la información es enorme y la capacidad para iniciar una investigación seria de la realidad colectiva es inmensa. De la misma forma los medios al alcance para iniciar una auto-investigación seria de uno mismo son inmensos también, con multitud de iniciativas como esta, que ofrecen información sobre aspectos clave de nuestras vidas tanto personales como colectivamente.

El panorama no es nada alentador, el camino para desentrañar los entresijos de nuestra realidad compartida colectiva y de nuestra realidad interna son complejos y requieren de un sincero compromiso con uno mismo, con los demás y sobretodo con la verdad tanto dentro como fuera de uno mismo.

Ese compromiso es algo que depende de ti y solo de ti.